Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56

Retrato de José de Biblioteca San Martín Nacional en la En ceremonia de alta significación para la Biblioteca Nacional, fue colocado en el Auditorium principal, en la Galería especial, el retrato del Protector del Perú y fundador de esta Institución, general José de San Martín, obra del pintor Mariano Carrillo. En esa fecha, 14 de octubre, se clausuró asimismo, la Exposición Bibliográ– fica Sanmartiniana. Asistieron a la ceremonia, especialmente invitados, los miem– bros de la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia. Transcribimos el discurso pronunciado en esa ocasión por el Doctor Estuardo Núñez, Director de la Biblioteca Nacional y el discurso de orden que estuvo a car– go del Embajador de la República Argentina, Doctor Carlos Caballero. ~ DISCURSO DEL DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL, "Nos hemos reunido esta noche para celebrar un acto de comunión sanmarti– niana: vamos a clausurar una exposición que ha mostrado algunas facetas de la actividad del gran prócer en el Perú, de su producción de obra imperecedera y del testimonio de la crítica y aprecio que ella ha inspirado en un siglo y medio de posteridad. También motiva este acto, la colocación, en lugar de honor, de una efigie suya que para nosotros resulta simbólica. La Exposición Bibliográfica Sanmartiniana ha permanecido abierta al público justamente un mes. Podemos afirmar que ha sido una de las más visitadas exhibi– ciones que hemos organizado en esta Biblioteca Nacional. Haciendo un cálculo muy prudencial, la han visitado un promedio de 30 per– sonas por hora y en 15 horas de actividad diaria que tiene la Biblioteca, tal con– currencia da un promedio de 500 personas al día, lo que multiplicado por un mes, ofrece un total de más de 15,000 personas. El ideal será que una Exposición seme– jante pueda recorrer en lo futuro el país, sus principales ciudades y centros de actividad intelectual. Hemos comprobado la unción y el respeto con que han sido observadas por el público las piezas y muestras de la actividad sanmartiniana. Gentes de toda edad, niños de toda condición y varones jóvenes o maduros, el hombre común y la mujer modesta, el erudito y el hombre culto, el colegial con su arrogancia o el universitario con su desenvoltura, a todos hemos visto transformados en reve– rentes observadores por la magia del recuerdo sanmartiniano. Creo que este ha sido el homenaje espontáneo y popular más significativo que se ha rendido a San Martín en la fecha del sesquicentenario del desembarco en Paracas.

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