Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56
Cartas de José Antonio de Laí,Jalle Arias de Saaí,Jedra LUIS VALENCIA AVARIA* Los originales de las cartas que aquí doy a la consideración pública pertene– cen a la Academia Chilena de la Historia. Miembros de la familia de don Am– brosio Montt entregaron al ilustre político chileno, don Miguel Cruchaga Tocor– nal, todo el archivo de la correspondencia recibida por su progenitor a lo largo de su activa y fecunda vida diplomática. El señor Cruchaga obsequió al suscri– to estos papeles, pero juzgué más propio que ellos se conservaran por el alto instituto de estudios históricos de mi país. Venido a Lima en misión fraterna y de investigación histórica de una ma– teria muy distinta y distante del tema que en estas líneas acometo, consideré un deber de conciencia enseñar a la opinión peruana estas cartas hasta ahora inéditas de su eminente compatriota, actor de primera fila en el drama que con– movió a mi patria y a la suya en el siglo pasado. Ambrosio Montt Luco, el destinatario chileno de tal correspondencia, aboga– do, escritor, Diputado por varios períodos al Congreso Nacional, y diplomático, desempeñó estas disciplinas y funciones con suceso, altura e inteligencia. Sobri– no de un Presidente de la República - don Manuel Montt -, y casado con su hija no alcanzó los favores oficiales por el mérito de estos entronques de fami– lia ni sólo porque resultara grato al conjunto social y político en que vivió. J:Tue "un gran señor" en su medio, uno de esos individuos selectos que surgen de tan– to en tanto en las sociedades cuItas y destacan naturalmente por su prestancia, CIencia, armonía espiritual y trato singular. Atendidas estas condiciones suyas, era exigible que el destino le acercara a la amistad de otro hombre excepcional de su generación, el Dr. José Antonio de Lavalle. Desde sus primeras líneas, las cartas que siguen descubren la estatura moral e intelectual de su autor. Cualquier párrafo le retrata enteramente y el todo le enseña monolítico, hecho como de una sola pieza, abierto, sano, sin esquinas ni resquicios, dado simplemente a la amistad con fervor y sin eufemis– mos. Por esto sólo, aparte que por el conjunto de lo que tratan, estas cartas '* De la Academia Chilena de la Historia.
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