Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54
22 te? ¿No consagraríamos a su servicio algunas horas y aun algunos días si fuese necesario? ¿Pues por qué no lo hacemos por todas ellas juntas, es decir por la PATRIA, que es el compendio de todas nuestras obligaciones? Si no nos prestamos a ello espontáneamente, el gobierno que está encargado de nuestra conservación lo hará por la fuerea. El es responsable de nuestra suerte, al Perú, al mundo en– tero, y lo que es más a la posteridad". "Me he revestido del carácter de Imparcial y no temo decir verdades. El ene– migo está al frente y puede acometernos de un momento a otro. Cuando salga nuestro exército puede alguna partida enemiga frustrar la mayor vigilancia y diri– girse a la capital. Preciso es, pues, que el gobierno tome medidas proporcionadas a las circunstancias que son peligrosas y extraordinarias. Preciso es, que salve su responsabilidad ante las generaciones presentes y futuras. La fuerza supla la falta de patriotismo o sea de previsión. Ningún hombre debe ignorar el exercicio de las armas: verifiquese esto, y nada tendremos que temer. Imitemos a los Espartanos que al primer grito de alarma estaban todos prontos a presentarse en batalla, tan fervorosos por defender la patria, como diestros en el arte de la victoria". (p. 11-12). A continuación del llamado a los sentimientos patrióticos de los peruanos se invita a la reflexión acerca de la soberanía popular. En el número 3 responde a Ja crítica al primer número de El Imparcial, for– mulado por el Correo Mercantil, N'.' 56. Dice El Imparcial: "Hemos dicho que el comercio extranjero no nos conviene por ahora. ¿Es esto decir que no vengan a avecindarse en nuestro país todos los que quieran? Venga, si es posible toda la Europa, pero venga a quedarse, y no a llevarnos el dinero en cambio de cosas que no son de primera necesidad, y que podemos suplir muy bien sin ocurrir a otros. Si U. no puede pasar sin agua de lavanda, sin medias de seda &c. no todos somos lo mismo, y sabremos sacrificar nuestr0;s gustos al bien del estado". (p. 18-19). Después de la "Reforma de regulares" que ocupa al número 4, llama nuestra atención la defensa que se hace en el número 5, de la señora doüa Concepción Rodríguez de Caspe, que he sido acusada de contrabando de plata labrada y 1,600 pesos. Parece ser esta defensa, una actitud caballeresca, hacia la mujer "cargada de hijos y abandonada en tierras extraüas", apela por tanto a la generosidad del gobierno, para que se levante la acusación que pesa sobre doüa Concepción, con– tradiciendo la opinión de la Abeja. La preocupación principal del último número de El Imparcial es la de la falta de dinero para financiar la batalla decisiva de nuestro ejército contra el enemigo "¿Qué, preguntará cualquiera, a tal estado está reducido el Perú que no tiene como costear la salida de la expedición? Es cierto que el tesoro público está agotado ¿pero no pueden los ciudadanos hacer un ex– fuerzo heroico, privándose de algunas comodidades por gozarlas despues mayores? ¡Cuan cierto es que no conocemos nuestros verdaderos interese&! No sea el amor á la patria el que nos mueva: Muévanos nuestra propia conveniencia. Ahora esta– mos sufriendo mil privaciones y expuestos a sufrirlas mayores si continúa la gue– rra: es pues de nuestro propio interes el terminarla, porque con ella terminarán nuestros males". (p. 38-39). Finaliza con, el extracto de la carta de un español escrita en Cádiz y publicada en la Gaceta de Guadalaxara: "Creo que la separación de nuestras Américas será un bien para España si nuestras cortes y el gobierno toman las medidas que exi-
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