Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

EL IMPA HClAL La prensa peruana presenta como temas principales, inmediatamente después de proclamada la independencia, un impulso de afirmación nacional, la necesidad primordial de organización estatal, y la referencia a los problemas que afectan la economía del país. "El Imparcial", periódico que comentamos y en el que se tratan estos asuntos, está constituído por cinco números, publicados del 2 de noviembre, hasta el 4 de diciembre de l,922, en Lima. El primer número en la Imprenta de San Jacinto, ad– ministrada por don Manuel Peüa y los 4 restantes en la Imprenta de los Huérfanos, a cargo de Don Nicolás Pineda. Los cinco números hacen un total de 40 páginas numeradas, estando en blanco la página 8. El primer número se refiere a la necesidad de imponer contribuciones a los comerciantes ingleses que traficaban en nuestras costas: "Los ingleses son los que más fruto han sacado hasta el día y los que más tienen que sacar de la indepen– dencia del Perú: Luego son los que más deben contribuir a sostenerla (p. 2). Más adelante se hacen reflexiones sobre los peligros de la importación que no se compensa con una exportación equilíbrada. Citamos el párrafo porque tiene cierta vigencia todavía: "Si yo hubiera sido miembro del Congres.o cuando se trató de arbitrios para sacar dinero, habría opinado que se prohibiese el comercio de efec– tos europeos; pues éste solo puede ser ventajoso, cuando el país en que se hace tiene una exportación en efectos capaz de compensar lo que se introduce. De otro modo saldrá todo el numerario, y el pueblo que tiene menos artículos de cambio quedará reducido a la mendicidad; porque la plata y el oro tendrán que suplir el exceso que la importación lleva a la exportación. Este es verdaderamente el estado del Perú. La guerra impide que se cosechen nuestras lanas, nuestros cacaos, nues– tros algodones, nuestras cascarillas: las minas casi no se pueden trabajar, y así tenernos que pagar los efectos que se introducen con el poco dinero que nos dexa– ron los españoles. Diga cualquier hombre de mediana razón en qué ha de parar esto, faltando el equilibrio tan necesario para el comercio. En que los extranjeros se llevan todo el dinero, y se vayan cuando ya no tengan qué sacarnos. Entonces tendremos que ocurrir a nuestros tejidos. (Pues por qué no lo hacemos desde ahora?" (p. 5-6). La mayor preocupación del momento era la de consumar la guerra de la inde– pend:::neia, el enemigo, replegado en la sierra, significa una permanente amenaza: Para combatirlo era necesario el fortalecimiento y la conservación de la disciplina del ejército. El Imparcial hace un llamado: "Todos nos debemos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestras familias, a nuestros amigos, a nosotros mis– mos. ¿No haríamos grandes sacrificios por cualquiera ele e.sta.<; cosas separadamen-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx