Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

AL MEDIO SIGLO DE LA MUEHrrE DE VALDELOMARC1> Estuardo Núíiez Nos hemos reunido hoy para conmemorar el Cincuentenario de la muerte~ de un gran escritor peruano, honra de las letras continentales, gran espíritu en– tregado a las tareas de la inteligencia y el arte en toda su amplitud. Abraham Valdelomar fu~ un escritor proteico. Abarcó todas las facetat, de la creación literaria y como escritor múltiple e integral, fue poeta, narrador biógrafo, cronista y conferenciante, dramaturgo, ensayista y crítico y, como si todo esto fuera poco en un hombre cuya trayectoria vital llegó apenas a los 31 años, fue también artista del pincel y del carbón e hizo caricaturas inolvi– dables y retratos de sus amigos de letras que constituyen verdaderas obras d'." arte. Esa inmensa labor intelectual, que hubiera sido verdaderamente monu– mental de haber vivido unos 7 u 8 decenios y de haber mantenido su fuerza de creación hasta la edad madura, podría ser clasificada en dos direcciones gené– ricas o sea la obra propiamente de creación contenida en poemas, cuentos, no– velas y dramas y la obra que podría denominarse de reflexión, constituída por sus ensayos, crónicas 'literarias y relatos de viaje, algunos de los cuales perduran en la literatura peruana como pequeñas obras maestras, y en las que señorean el pensamiento y la especulación intelectual, las preocupaciones ínti– mas frente a los problemas del hombre, del arte y de la naturaleza y también, sus meditaciones acerca de los problemas nacionales y sociales. Casi toda la obra de poeta y narrador, propiamente creadora ha sido ya publicada y difun– dida, aunque todavía en forma muy fragmentada. Pero lo mismo no cabría afir– marse de su obra de reflexión, escasamente difundida, pese a algunos esfuer– zos parciales. Por su misma naturaleza, este mismo sector de su obra se en– cuentra disperso en revistas y periódicos y hasta hace poco, no en pequeña parte en originales inéditos o ignorados como las disertaciones cívicas y esté– ticas, o sean sus conferencias dichas a lo largo y ancho de todo el Perú, que apa– recieron en 1966, precisamente en la Revista Fénix (N? 15), órgano de esta Bi– blioteca Nacional, y a las que me cupo el honor de anteponer un prólogo ex– plicativo. La literatura de reflexión tuvo en Valdelomar, juzgado hasta ahora casi siempre, sólo como narrador y poeta, a un autor extraordinario. La crítica no ha podido justipreciarlo todavía en todos sus aspectos y magnitud, en razón de la poca divulgación de dicho sector de su obra. Es indudable que Valdelomar (1) Discurso pronunciado el 13 de noviembre de l969.

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