Boletín de la Biblioteca Nacional N° 51-52
8.'í ) entonce~. ('01110 ahora. la minoría intelectual. con Ja expres1on de algunas idea~ y de unos cuan!os principios. fomentaba el resentimiento de la masa. El humor de mentidero criollo c1ue podemos apreciar en El Loro, por ejemplo, se prod11jo ('.Orno un fenómeno de transferencia del resentimiento popular que ha descubierto Pl psicoanálisis sociológico en el jacobisnimo dieciochesco, provocado por la pré– dica racionalista. fenómeno que hoy se reproduce en el marxismo, cuyas masas lo profesan. no tanto por su contexto doctrinario. cuanto, sobre todo. porque encarna la racionalización de su resentimiento. Es por eso interesante revisar, con motivo de El l,oro --índice subjetivo del periodismo derivado de la polémica monárquico-republicana- el proceso his– !órico del Perú incitado por el demoliberalismo de 1800. Aparte de la mutiln– <'iÓn de su territorio imperiaL cuya integridad no sólo mantuvo sino cngr<rndeciú la administración del Virreinato españoL en él se realiza una versión criolla de la revolución francma:;óoica. liberal y burguesa de 1789. cuya plataforma po– lítica y cuya retórica iluminista adquieren, en la hoja periódica corno en el r·o– rrillo callejero. una embrionaria expresión cuyas formas festivas y satíricas alc"– tiguan. precisamente. la indecisa actitud de la masa popular. ¡)-lasta qué punto podría alcanzar esta prensa ideológicamente dieciochesca del siglo XIX peruano la categoría de fuente má:, o menos fidedigna de la historia de esa época 'f En l 822. el periódico hispanoamericano aúu no había asumido la función de "po– der espiritual" que Ortega y Gasset asignó a la prensa del siglo XX después de que la Iglesia Católica fuera despojada de tal poder por la rebelión racionalista y liberal y por no haberla subslituído en esa función la Universidad. encandilada también por el ideario frcundante del resentimiento juvenil, profesado por unn falsa e inculta docencia. Aquella prensa fue menos omnímoda, aunque algo más valerosa por su motor intelectual y afectivo y por la no poca autoridad de su" c~critores y editores. Es dentro de !al complejo psicosocial y moral que hay que considerar el ('<loo del pcriódi<'o que ;ihora republica la Biblioteca Nacional como documento muy a propósito de la celebración del Sesquicentenario de la primera Indepen– dencia del Perú. En efecto. El ],oro fve editado y difundido para combatir. "º capa fes ti-.. a y satírica. la tendencia monárquica y para ponderar las excelcnci¡1s de la recién nacida República y, de paso, justificar la arbitraria y antipcn1a1n anexión de Guayaquil perpetrada por don Simón Bolívar, quien por entonces pa– rece habe:- tenido e!l mcute convetir al Perú territorial legado por Pachaeútec 1· Toledo en un mosaico de rcpubliquctas aisladas por un chauvinismo cornli1nc11- 1ado a maravilla con los ingredientes liberales enciclopédicos. Y si así fue. El /,oro ----esto es, quien lo redactara y ~acara a la calle--- no tuvo razón, la raz<',11 del Perú que pudo ser o seguir siendo sobre la base geopolítica que erigiera el r mperio y más tarde plasmara el Virreinato; y es por eso un documento {~n e11_P;' parrafadas asoma la resentida pasión jacobina y aquel iluminismo no tanto iden– lúgico cuanto afectivo intencional que diera allá en 1322 mucho que c5perar ('l1 materia de libertad y de justicia y, en buena cuenta histórica, ha sido en la 1 eoría de los grandes principios racionalistas y en la realidad empírica de sus complejos socioceonómicos. no sólo en el Perú sino en Occidente. un largo pa~o en falso.
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