Boletín de la Biblioteca Nacional N° 51-52
17 La Paz, 19 de Nobre. 1885. S. D. R. Palma. Lima. Mi estimado amigo: He buscado los libros que V. me encarga: pero solo he podido encontrar la Bibliografía Boliviana. Y aun para conseguir este me ha sido preciso tolerar que me lo regale el Sr. Claudio Pinilla, yerno de D. J. R. Gutiérres. Tiene V. que quedarle agradecido por este favor; pues no mio tomo en cuenta mi amis– tad sino también la circunstancia de que la obra era para el tradicionalista Palma. Mucho me estraña que no aparescan en esos archivos los informes dece– nales que pasaban las comisiones de minería. En c:'ta estrañesa no entra. por cierto, la idea de créer qe. V. no ha buscado. ni ha querido hacer buscar estos papeles. Nada menos que eso. Sé que V. es acusioso para servir á los ;unigos. i así solo me limito á quejarme de que 110 se hayan guardado por los archiveros aquellos importantes datos, que podían ser tan útiles para la historia i para la industria. él ~e plir. lugar A Reyna no alcancé á darle su recado. El mismo día que recibí :'11. carla, marchó á Tacna. i por eso no tuve tiempo de verlo. Si el gobierno de Bolivia prometió libros dificulto mucho que pueda cum– En una administración nomade como esta nada está en su lugar, ni tiene donde estar. Su afmo. H. Alamo.s Gonsález. La Paz. 23 de Dibre. 85. S. D. R. Palma. Lima. Mi querido amigo: Tiene Ud. rason: todo lo que ha pasado en Lima es estraonlinario, estu· pendo, incomprensible. V. que es algo beato puede llegar á créer que es hasta milagroso. Prescindiendo de que Cáserps haya engañado á Relayze; dejando á un lado el poco carácter del Sr. Iglesias olvidándonos del papel desempeñado por Echenique: no tomando en cuenta las propuestas de arreglo del jeneral Mass, es indudable que sus negociadores no andubieran mui vivos. Aquello de nombrar tres caseristas y dos iglesistas para el Consejo ejecutivo; el haberle entregado á los primeros los ministerios del interior, de hacienda i de guerra, i el reservarle á los suyo;; el derecho de pasar circulares al cuerpo diplomático i el de propo1wr obispo ó arsobispo son visoñadas increíbles. Pero ya que todo eso está hecho, lo único que Vds. pueden desear es que la pacificación sea sincera. que se estingan las montoneras. que se organise lu administración i que todos los ciudadanos se dediquen á sus labores.
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