Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50

CARTAS DE ALEJANDRO HUMBOLDT SOBRE SU ESTADA EN EL PERU A su hermano Guillermo de Humboldt, en Roma 1 Lima, este 25 de noviembre de 1802. Ud. debe saber mi llegada a Quito por mis cartas precedentes, mi querido her– mano. Llegamos allí atravesando las nieves de Quiridin 2 y de Tolima; pues como la Cordillera <le los Andes forma lres cordones separados, y como nos ha– llábamos en Santa Fe de Bogotá, en el que es el más oriental, nos fue necesario pasar la más alta para acercarnos a las costas del mar del Sur. No hay más que los bueyes de que uno pueda servirse en este paso para llevar su equipaje. Los viajeros se hacen llevar ordinariamente por hombres que llaman largueros. Tienen una silla atada a la espalda, en la cual se sienta el viajero; hacen tres o cuatro horas de camino por día, y no ganan más que catorce pesos en cinco a seis se– manas. Preferimos ir a pie; y, siendo muy bueno el tiempo, no pasamos más que diecisiete días en esas soledades, donde no se encuentra ninguna huella de que jamás hayan sido habitadas; ahi se duerme en cabañas construídas con ho– jas de helicomia, que con toda intención uno lleva consigo. A la bajada occiden– tal de los Andes, hay pantanos en los cuales uno se sumerge hasta las rodillas. El tiempo había cambiado; llovía a cántaros los últimos días; nuestras botas se Humboldt (Carlos Guillermo, barón de), hombre de Estado y célebre filólogo pru– siano, hermano mayor del at1lor euya correspondencia publicamos, nació en Berlín en 1767 y murió en esta misma ciudatl el 8 de aliril de J 835, en el momento en que se ocupaba de una gran obra comparativa y filosófica sobre las lenguas del Asia que su muerte impidió terminar. El primer volumen apareció, con nn prefacio de sn hermano Alejandro, bajo el siguiente título: De la lengua lwwí en la isla de Java, con una introducción sobre la diversidad en la estructura de las lenguas, y su influencia sobre el desarrollo intelectual del género humano, Berlín, 18:l6. Se le debe además la traducción en alemán de diferentes trozos de Píndaro y de Esquilo, la de la tragedia de Agamenón, de las memorias sobre la diferencia de los sexos y sobre su in– fluencia en la naturaleza orgánica y sobre las formas masculina y femenina; de las rectifica– ciones y adiciones para el M itridate de Adelzmg; investigaciones sobre los habitantes pri– mitivos de la Espaíia, demostradas por la lengua vasca; investigaciones sobre la filosofía del Bhagad-Gnita; sobre el genio gramatical de la lengua china; una carla a Abel Rernusat sobre las formas grnmaticales en general, y sobre el genio de la lengua china en particular; del origen de las formas gramaticales, y de su influencia sobre la formación de las ideas; una Me– moria sobre la separación de las palabras en los textos sanscritos, sobre las formas de los verbos producidas en sanscrito con el auxilio de lo sufijos va y ya un Ensayo sobre los mejores medios de constatar las afinidades de las lenguas orientales; y una i'viemoria sobre cuatro estatuas egip– cias con cabeza de león que se hallan en las colecciones antiguas en Berlín. 2 Los Anales de las Ciencias Naturales llaman esta localidad Quindin en lugar de Qui- ridin.

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