Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50

67 Su curiosidad era insaciable en todos los órdenes de la vida material y es– piritual. Mientras en sus descansos y forzadas esperas se nutría del contenido de los libros de la historia antigua y moderna del Perú, en sus excursiones, tantas veces atrevidas y riesgosas, estudiaba minuciosamente los monumentos arqueolo– gicos, recogía observaciones peculiarísimas sobre las costumbres y usos del habi– tante o espectaba con inteligente y renovado interés el desenvolvimiento de los hechos de la vida contemporánea. Nada escapaba a su insaciable curiosidad in– telectual: ni el dato sobre las causas histórico-económicas de la expansión de los cultivos de algodón en la costa, ni el de la gestión financiera de ese mago del tra– zado de los ferrocarriles peruanos que fue Enrique Meiggs, ni el de la organiza– ción de la defensa peruana en la batalla de San Juan, cuyas baterías del Morro Solar vio él instalarlas horas antes de la batalla y de todo lo cual ofrece el testimonio de primera mano de inapreciable alcance para el historiador. Hay trozos en las descripciones de PERU, de una intensidad conmovedora, como aquél en que pre– senta, pintando magníficamente con las palabras, los frutos autóctonos del país, los animales y plantas aborígenes: los hay en que la belleza se sacrifica a la utili– dad y a la exactitud, como aquellos que señala las rutas que puede usar realmente el viajero por el territorio peruano, corrigiendo las inexactitudes de las guías, los hay también en que las afecciones íntimas priman sobre la especulación intelec– tual, como cuando se trata de rendir tributo a las cualidades morales del habi– tante, en los párrafos que dedica a exaltar la hospitalidad del poblador peruano y su gesto acogedor aún tratándose del desconocido, en todas las regiones sin ex– cepción. Los tres tomos de su Perú -dedicados a) a su capital, Lima, b) a la costa y e) a la región andina, con parciales referencias a la selva- encierran res– pectivamente una descripción integral del país, de tal magnitud en sus proyec– ciones de todo orden (geográficas, históricas, económicas, antropológicas, etc.) que no ha vuelto a ser realizada ni aún intentada por autor extranjero o peruano. Su análisis, en que aunaba la información objetiva a la observación personal, el dato vivido a la noticia bibliográfica, incluye todo aspecto, aún el más alejado de la comprensión común del extranjero, como lo son por ejemplo el sistema legal de los riegos en los valles de la costa, la técnica de la producción del azúcar en los ingenios costeños, la condición social del colono y del trabajador en el laboreo agrícola, las costumbres íntimas de todas las clases sociales ... La obra sobre el Perú comprende estudios y observaciones que incluyen a su vez fragmentos de todo género. Pueden encontrarse en sus páginas relaciones y recuerdos de viaje (sobre Australia, Chile, Bolivia y, más extensamente, el Perú), memorias e impresiones (sobre Lima actual, la población del Perú, el carnaval, la "zambaeueea", la vida conventual, el estado de la Biblioteca Nacional después de su saqueo durante la ocupación chilena, etc.), descripciones geográficas (de di– versas regiones del país) narraciones históricas (de momentos culminantes como las obras de Meiggs, durante el período del Presidente Balta, la defensa de la capital ante las tropas chilenas invasoras, de los que fue testigo presencial), etc. y semblanzas de figuras que conoció de cerca como Balta, Manuel Pardo, Iglesias y

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