Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50
4 e!Rpa~: !a qm~ antecedió a HumboldL en que prevalece una organización des– pótica. con rezago,-, d<:' fanatismo, de estrechez de criterio, de visión unilateral, de estéril retórica y de preocup<iciones volfüiles e insustanciales y la que siguió a Humboldt con impnh·o:-: m8~ humanos, con amplia visión de las cosas y de Ja n:Jluraleza y a mor por lo propio, con pleno sentido de la libertad, con economía de palabras y an:;ia de preci."ionc~, con arnplia comprensión de los problemas del hombre con~cienlc de su puesto en el mundo y en el r;o:-:mos. Su figura y "us traha}os marcan y defin!'Jl c 0 as dos etapas de la '."ida cultural americana. Por fdiz co: ncidencia me ha tocado a mí, que he trazado con modestos recursos, la ;,embl<.1m~a de llumboldt en el Perú y que soy ahora el representante l'ugaz de esta ilusti·c casa de los libros y de la cultura, casa que constituye el repositorio de lm; Libros nnís importantes de la República, iniciar estl' acto de con– a .Alejandro de Humboldt, hombre de ciencia y de n las ataduras del prejuicio, <le la in~olvcncia o del ser– vilismo, qnif'.il predicó e! culto a lo universal de la ciencia pero también e8tÍmuló el ~c~ntimiento naciona 1 isl;1 de lm criollos americanos, de los nacidos en estas tierras de la América meridional. No vacilo, pues, en afirmar que esta conme– moración humboidtiana adquiere esta vez un hondo sentido nacional y peruanis· la y es algo así como el pórtico de la próxima celebración del Sesquicentenario de nuestra Independencia política que celebraremos en breve plazo, en julio de 1971. El juhíleo de Humbüldt ~e anticipa un tanto al justo homenaje que debe– mos a la obra activa de los patriotas peruanos que nos dieron patria libre, que iniciaron un proceso de independencia, el cual se proyecta en sus consecuencias hasta m1cstros días, y Humboldt no fue ajeno a esa inquietud e irnpulso ernanci– pador de los peruanos, pues al recorrer e[ territorio del Perú en casi todas sus regiones y zonas, inculcó fe en el ideal de la emancipación, estimuló las inquietu– des l ihertarias y plasmó el molde natural y espiritual de la patria. * * Alejandro de Humboldt fue uno de los pocos via3eros al Perú que no arri– baron por mar. Sin embargo. su recorrido culminó en investigaciones funda– mentales sobre el mar peruano. Viniendo <le Loja, hizo su entrada por Ayahaca y Hwrncahamba. Siguió hasla el valle de Jaén y se detuvo ante eI Marañón. en Tomependa. De allí regresó hacia los Andes por Hualgayoc y Cajamarca. De,·de e~ta ciudad inició el camino hacia la costa, cuyo primer objetivo fue Trujillo. El recorrido de Humboldt por el extenso territorio peruano situado al nor– te de Lima ha ~ido ya e~tudiado por el profesor Georg Petersen, en forma muy detallada y exhaustiva. Ha podido averiguar sus pasos, día a día, analizando los escuetos dalos del diario de Humboldt que más que letras contiene números, pa– r;¡ con:;ig;1wr oboervaciones de toda índole; planla:o, alturas, temperatura~, presión atmosférica, posiciones g;cográl'icas. y algunas frases para describir formaciones geológicas, fong;ua. cosl.urnbres y arquitectura. Sólo muy pocos días deja en su diario de anotar datos. Tiene especial interés su estada en Lima, por ser la más extensa en un ~o!o lugar, durante todo el recorrido peruano. En Lima permaneció 2 meses y 2 d desde el 23 de octubre al 2S de diciembre de 1302. Antes había tenido encuentros de interés en otras eiudadcs importantes del recorrido como Cajamar– ca y Trujillo. Pero su paso por ellas (ue fugaz y sólo en Lima prolonga su es– tarla, durante la cual habrá de hallar la documentación e información necesarias para fundamentar y conformar sm; propias observaciones. Aquí moraban algunos hombres de ciencia y había importantes bibliotecas en materia científica como la
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