Boletín de la Biblioteca Nacional N° 45-48

NECROLOGICAS ROSA FAVERIO TASSARA (+) El 27 de Octubre de 1968 falleció Rosa Faverio Tassara. Fue funcionaria de la Bi– blioteca Nacional de abril de 1953 a octubre de 1968. Permaneció todo el tiempo en el Departamento de Consulta y lectura, trabajando con público en la Inscripción de lectores. Se identificó con la labor que desempeñaba, una dura labor, y desechó oportunidades de promoción en otros departamentos de la Biblioteca. Buena compañera, fue constante y eficiente en un trabajo que requería paciencia. CARLOS CUETO FERNANDINI (t 3 de noviembre de 1968) O. O. de P. El fallecimiento inesperado del que fuera Director de la Biblioteca Nacional desde el 8 de Agosto de 1962 hasta el 14 de Octubre de 1966, constituye para ella y para la Cultura peruana en todas sus dimensiones una pérdida irreparable, cuyos alcances no será fácil expresar en estas breves lineas, transidas por la emoción de los muy diversos senti– mientos que en vida supiera despertar Carlos Cueto Fernandini en todos aquellos que en– traban en contacto personal con él, leían sus obras o de una u otra forma adquirían co– nocimiento de los quilates de su mentalidad. En la hora cómoda de pronunciar alabanzas o deslizar censuras que no pueden ser rectificadas por quien las motiva, trazar la semblanza de Carlos Cueto Fernandini no requiere ni de adjetivos ni de lugares comunes. Evocar su personalidad es una incitación a delinear la imagen del varón justo: lo era por su acrisola– da integridad moral, por la rectitud de sus miras, siempre lanzadas hacia objetivos éticos de pureza absoluta, por la entereza de su ideología, por la honestidad de su pensamiento, por el rigor de su conducta, por la ponderación de su criterio, que sólo se exasperaba ante la injusticia, la necedad o el capricho. La bondad era connatural en él. Pero si bien fue ex– tremadamente bondadoso con el pobre y el débil -el estudiante menesteroso, el joven an– sioso de porvenir-, al mismo tiempo sabía mantener en alto un valor, una dignidad y una firmeza, no por silenciosos menos rectilíneos, cuando de defender sus principios se trataba. Carlos Cueto Fernandini nació en ka, en 1913. Realizó estudios en el Colegio Alemán de Lima (en donde por cierto un maestro muy poco perspicaz le auguró delante de cierto ilustre visitante un futuro nada promisor), y los continuó en las Universidades de San Mar– cos y del Cuzco. Ya desde entonces descuella por su contracción y su inteligencia, y una beca que le concede precisamente el Gobierno alemán en 1938 pondría de manifiesto que el vaticinio de aquel profesor de colegio no se iba a cumplir, afortunadamente. Bachiller en Letras por la Universidad de Trujillo, en 1942 optó en la de San Marcos el grado de Abo– gado y el doctorado en Filosofía. Beneficiario de una beca de la Fundación Rockefeller, rea– liza estudios de perfeccionamiento en las Universidades norteamericanas de Columbia y Chi– cago (1944-1946). A su regreso al país, se incorporó a la docencia, para regentar las cáte-

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