Boletín de la Biblioteca Nacional N° 35-36
mo adjunto a los datos expuestos una síntesis biográfica, que posiblemente soli– citó a los diversos autores, cuando estos se negaron o se abstuvieron, devino la omisión o la mención demasiado breve, pues al finalizar el Cap. XIV, Francis– co Antonio de Montalvo se disculpa así : "Otros muchos escritores del estado eclesiástico de Lima se negaron a mis noticias, o por hauer (sic) impreso sus escritos, o por no hauer passado a Europa sus impresos" ( 4 ). En el capítulo XV continúa la bibliografía selectiva, en éste ya se agregan a los religiosos seculares, los regulares (sacerdotes de ordenes conventuales) que florecieron en nuestra patria y finalmente los seglares, es decir los civiles. Y nos deleita con una minuciosa bibliografía de peruanos y peruanistas. He aquí algunos ejemplos : "El Ilustrísimo Seflor D. Fray Bernardino de Cárdenas, na– tural de Chuquiabo, en los Reynos del Perú, religioso de la Orden de San Fran– cisco, y Obispo del Paraguay . . . imprimió en casa de Francisco Martinez el año de 1634 un libro que intituló: Manual y relación de las cosas del Perú" (Cf. p. 91). Otro "El Padre Maestro Fr. Fernándo Valverde, natural de Lima, religioso de la Orden de San Agustín imprimió un libro en Lima por Luis de Lyra impresor, que se intitula : Santuario de nuestra Señora de Copacaban del Perú, el afio de 1641. Después dió a la pública piedad otro libro el año 1657 que intituló Vida de Christo nuestro Señor. El Licenciado Antonio de León Pinelo en la Bibliotheca Indica le atribuye otro tratado, cuyo título es: Relación de las fiestas que le hicieron en la ciudad de los Reyes en el nueuo Reynado de D. Felipe IV. Y el maestro Gil González Dauila (sic) otro volumen De Trinitate en el Theatro indico Eclesiástico" Por esta última cita, nos damos cuenta que las fuentes bibliográficas de que se valió Montalvo para confeccionar su bibliografía selectiva, fueron la de sus clásicos predecesores : Antonio de León Pinelo, Nicolás Antonio, Gil González Dávila y otros. El agrega de su cosecha algunos títulos que sus colegas omitieron, o que en la época de ellos, aún no habían salido de la imprenta. En el capítulo XVI continúa con los escritores seglares y al final de estos, seleccionado, adrede, en última instancia -por lo que ya sabemos- el P. Juan Meléndez con sus Tesoros verdaderos de Indias. Queda aún una incógnita. ¿Conoció el historiador y bibliógrafo Montalvo el Perú? Creemos que no. El mismo nos lo refiere en el capítulo (VJ : "Este es el todo de Lima delineado con las verdaderas noticias, que me han ofrecido sus historiadores, los cuales no pudieron describirla justamente por la misma razón que yo me confieso en esta parte tan diminuto, como en lo demas defectuoso"(5) Indudablemente, Montalvo fue uno de los hombres más eruditos de su tiempo y a través de los libros llegó a tener un conocimiento íntegro de nuestra patria y en especial de Lima. A la cual volcó líricamente en minuciosas descrip– ciones, que aún hoy son el encanto del investigador y del lector curioso. A pro– pósito . . . todas las obras mencionadas en el presente artículo se hallan en el Dep. de Investigaciones Bibliográficas de la Biblioteca Nacional de Lima. (4) Montalvo, F. A. Ob. cit. El S. del N. M. p. 86. (5) Montalvo, F. A. Ob. cit. El S. del N. M. p. 27.
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