Boletín de la Biblioteca Nacional N° 31-32

11 Merece mención especial las gestiones que hízo la Junta Departamental de Arequipa para lograr la devolución de las rentas de bienes de comunidades de indígenas de Camaná, absorbidas por el tesoro público, que unidas a las que se recaudaban en Caravelí ascendían a 1.530 pesos 6 reales, suma con la que se proyectó establecer escuelas en Chaparra, Huanchiano, Chala, Ocoña, Acarí y Jaqui, asignando 200 pesos a cada pueblo, más una de Gramática Latina en Caravelí con una renta de 400 pesos. Pero la Junta Departamental de Arequipa no sólo se preocupó por la plantificación de escuelas de primeras letras, sino por el fomento de las bibliotecas para la instrucción pública. En sesión de 23 de Julio de 1829 discutió sobre la necesidad de incrementar los fondos bibliográ- ficos de la Biblioteca Pública de San Agustín, dependiente de la Universidad del mismo nombre y se elaboró un proyecto, con cargo de presentarlo al Congreso, por el cual se gravaba con 4 libros a cada cajón de los que se internasen por los puertos del departamento de Arequipa. Se acordó, posteriormente, que las do- naciones bibliográficas serían recibidas por el Deán Córdoba, quien debía pu- blicar la lista de los "suscritores" en el periódico de la ciudad y debía proveerles del respectivo billete identificatorio para su ingreso gratuito en las salas de lec- tura de la biblioteca. Una comisión especial, nombrada por al Junta, se encar- garía de formar la lista de "suscritores", la que deb~a ser entregada al Biblio- tecario Mayor, para su debido conocimiento. Se resolvió, finalmente, la suscrip- ción de la Biblioteca a los principales periódicos que se publicaban en el país. Labor económica.--Fue la minería una de las actividades, cuya mejora preocupó más a las juntas de los departamentos de Junín, La Libertad, Arequipa y Cuzco, tradicionalmente mineros desde los días del virreinato, aunque venidos a menos en esta época por las contingencias derivadas de las guerras de la emancipación. La falta de capitales, de brazos para el laboreo y los subidos de- rechos de exportación de los minerales habían contribuido aun más a la decaden- cia de esa industria en el país. Lo primero, no permitió explotar los yacimien- tos a menudo denunciados y lo último, favoreció el contrabando con el consi- guiente perjuicio del erario fiscal. Par&. el conjuro de esta maniobra lesiva era preciso el establecimiento de bancos de rescate en los propios asientos mineros, donde el Estado podía adquirir los minerales directamente de sus propietarios y luego beneficiarlos en su propio provecho, pero la plantificación de estos es- tablecimientos demandaba fuerte inversión de capitales de los que carecía aque- lla entidad. En la callana de Arequipa se fundían al afio sólo 200 pesos, debiendo fundirse a criterio de la Junta alrededor de 1'500.000 pesos de contarse con vo- lantes para el respecüvo beneficio. Las J'untas, carentes de recursos propios, los solicitaron reiteradamente al gobierno, para afrontar esta difícil situación, pero las demandas no fueron satisfechas. Existía en alguno;:; casos un fuerte mono-· polio de empresas particulares e¡ue compraban la plata como chafalonía pagan- .do precios ínfimos, con evidente perjuiclo de los intereses de los mineros. La falta de aliciente para el trabajo fue otro factor que conspiró contra una eficiente explotación minen~.. El trabajador, elemento capital en aquella función fue vilmente explotado. Aparte de la deficiente remuneración que recl bía por su trabajo, ella le era abonada en coca, bayeta y otras especies, con U1l valor muchas veces triplicado y ello hubo de producir el ausentismo del traba- jador. A la conjura de estos males estuvo orlentado el Reglamento de Minerífa que se promulgó a fines del gobierno del Mariscal Gamarra La Junta de Arequipa fue una de las que se abocó mayormente en la solución de los problemas planteados. En sesiones de 14, 21 y 22 de julio de 1829 se trató de la implantación de volantes en la ciudad, con capitales de ia Junta o del Estado, para la acuñación de moneda. Se vio, igualmente, la posi-

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