Boletín de la Biblioteca Nacional N° 30
DON PEDRO DE PERALTA CONCEPTISTA Y DIECIOCHESCO Por José Jiménez Borja Este año se cumplen tres siglos del nacimiento de don Pedro de Peralta Bar– nuevo Rocha y Benavides, sumo exponente de la inteligencia colonial del Perú y América del Sur, portento de sabiduría polimorfa, desbordada sobre todo el pano– rama de su tiempo, en correspondencia con aquel virtuoso de horizontes -Boyar– do, Cellini, Maquiavelo, Pico de la Mirándola- que el Renacimiento llamó uomo universale. Signo además de su propio siglo, el XVIII, con su ciencia y su estética de luces, nuncio por lo tanto de una nueva edad y gloria acaecida de nuestras letras: en su época, cenital; más tarde, devaluada; y ahora de nuevo renaciente. Don Pedro de Peralta nació en Lima el 26 de noviembre de 1664. Por mu– cho tiempo se creyó que un año antes ( 1). Sus ascendientes eran de pura raza española. Su padre, don Francisco de Peralta Barnuevo, originario de Guadalajara en España, fue en Lima Contador de Cuentas y Particiones de la Real Audiencia, cargo que heredó más tarde don Pedro, y versificaba con galanura. Su madre fue doña María Magdalena Egipciaca de la Rocha y Benavides, limeña hija de español igualmente funcionario de la Corona y de criolla perteneciente a distin– guida estirpe española. Su condición social fue de legitimidad y decoro aunque no, como otros escritores de su tiempo, de fortuna o preeminencia aristocrática. En el retrato que se conserva de él en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, se le ve de pequeña estatura, cuerpo fino, rostro alongado con vi– vos ojos pardos, dignidad en el porte, en la peluca, en la ropilla de seda y encajes. Estudió en los claustros de San Marcos Artes y Jurisprudencia haciendo notoria su capacidad, y se recibió de Doctor introque jure, o sea en uno y otro Derecho, el de Leyes Romanas y el Canónico, y luego de Abogado ante la Real Audiencia. Tuvo oportunidad de ejercer con brillo esta carrera durante su juventud. En 1709 asumió en la Universidad la cátedra de Prima de Matemáticas que traía anexo el cargo de Cosmógrafo Mayor del Virreynato. Posteriormente asumió el de Inge– niero Mayor. En 1715, 16 y 17, por sucesivas elecciones, ocupó el Rectorado de la Universidad, en que se manifestó diligente administrador y orientador de los es– tudios, según consta de la Oración en que da cuenta de su gobierno en 1716. "Su vida trascurrió apacible, a la vez tranquila y pasiva, dice José de la Riva Agüero, sin mudanzas ni vicisitudes extraordinarias, toda ocupada por sus inmensos y va- ( 1) José de la Riva Agüero en La Historia en el Perú y en Algunos Datos sobre Ja Biografía de don Pedro Peralta en la Revista de la Universidad Católica (VI, 1938) y Guillermo Lohmann Villena en El Arte Dramático en Lima han ahondado y precisado la biografía de Peralta.
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