Boletín de la Biblioteca Nacional N° 3

El Fondo Bibliográfico Peruano e.n la Actual Nacion,al Es muy corriente imaginar que, después del incendio de Mayo último, la Bi– blioteca Nacional ha quedado reducida a nada desde el punto de vista de su rique– za bibliográfica. Por el contrario, cabe afirmar que en la Biblioteca Nacional existe hoy dia la base de una auténtica riqueza documental. La circunstancia de habel'Sc salvado del fuego el despacho del antiguo director, la utilización ,acuciosa de los duplicados que yacian dispersos en la llamada "Sala de Revistas" que también salvó, los donati– vos !lega1os del extranjero y del país y las compras hechas cuidadosamente a par" tir de julio pasado, no obstante la tendencia, al alz" de precios en muchos libreros y la competencia vituperable de algunos particulares, permiten hoy ofrecer una lis" ta no exhaustiva, sino de, ejemplos, que está bien lejos de ser desdeñable. Esta lista de obras completas o intactas es independiente y separada de la que ofrecemos en otro lugar de este mismo número del, "Boletin" sobre libros, "Conoci– mientos de los Tiempos", "duías de Forasteros", periódicos y folletos impresos co– loniales y que han sido identificados y restaurados parcial o totalmente después del incendio. Ajena a ella es también la "Miscelánea Zegarra", valiosa colección de folle– tos que salvó del incendio y por encontrarse en el "Salón de Revistas", a excepción de los tomos extraviados que se menciona en el primer número del "Boletín" y .cuyo catálogo nos proponemof' publicar bien pronto. No se tendría, por otra parte, una idea somera de lo que hoy posee la Biblioteca Nacional, si no se menciona el "Archivo Paz Soldán", las "Memorias" del \General La Puerta y los demis manuscritos, acerca de los cuales tampoco versa la presente nota. Aparte de hojas europeas de gran va– lor como "Opus pulcherrimus ... " (Venecia, 1499) y el "Hymnorum Recognitio" de An– tonio ele Nebrija, entregado en solemne ceremonia por el Gobierno Argentino, no pue– de dejar de mencionarse aquí: las primeras obras de la imprenta en Lima: la "Doc– trina Cristiana" (584), el "Confessionario para los curas de indios" (1585), el "Ter– cero Cathecismo y exposición de la doctrina cristiana" (1585), el "Símbolo Catholico Indiano" de Fray Luis Gerónimo de Oré (1598). Dentro del mismo carácter catequista, de aproximación a las masas aboríge– nesJ aparece una serie preciosa de libros: el "Confessionario para los curas de in– dios" (Sevilla, 1603) "libro hasta ahora completamente desconocido, no citado ni descrito ¿or bibliógrafo alguno", como dice Medina en su bibliografía, quechua y aymará; el "Rituale seu manuale peruanum ... ,. de Fray Luis Gerónimo ele Oré (Ná– poles 1607); la "Gramática y arte nueva de la lengua quechua", que es la primera e– dición ele la famosa obra de González Holguín(1608); el "Arte y Vocabulario en la lengua general del Perú" atribuido a Francisco del Canto y a González :Holguín (1614); 'el "Arte de la lengua general de los indios del Perú" de Juan Roxo Mexia y Ocón (1648); el "Arte de la lengua aymara" del P. Diego de Torres Rubio (616); el "Ritual Formulario e Institución de Curas'" de Juan Pérez Bocanegra (631); la "Car– ta Pastoral" del Arzobispo Villagómez (1549); la "Conversión del Piritú" y otros. Recientemente la Biblioteca pudo adquirir un nuevo ejemplar del "Vocabula– rio Aymara" de Bertonio, de supuesta impresión en Juli (1612). Desde antes poseía la "Viña y Milagros ele Nuestro !Señor Jesucristo" del mismo- autor y de análog-a e– dición (1612), Obras análogas, ya dentro del siglo siguiente: el "Tercer Catecismo" en la edi– ción ele 1733, el "Catecismo en lengua española y moxa" (1701) el "Arte y Vocabula– rio de la lengua quichua" de Torres Rubio con adiciones de P. Juan de Figueredo y otros en la reimpresión de 1754.

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