Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29

NECROLOGICAS CLEMENTINA CASAS DE DEL POZO Tenemos que lamentar el sensible fallecimiento de Clementina Casas de del Pozo, Jefe de la Biblioteca rodante, donde desempeñó una abnegada labor de ayuda a los obreros. El deceso ocurrió el 18 de febrero. En la ceremonia del sepelio hicieron uso de la palabra el Dr. Carlos Cueto Fernandini, Director de la Biblioteca Nacional, el señor Ricardo Arbulú Vargas, Jefe del Departamento de Clasificación y Catalogación, en nombre de la Aso– ciación Peruana de Bibliotecarios y la señora Carmen Checa de Silva, Jefe del Departamento de Fomento de Bibliotecas populares y municipales. El Director de la Biblioteca Nacional, doctor Carlos Cueto Fernandíni, rin– dió un sentido homenaje a la bibliotecaria tan prematuramente desaparecida. Relevó la larga obra que había cumplido en la Biblioteca Nacional, como antigua Jefe del Departamento de Personal, primero, y luego como Jefe del Bibliobús. La señora Clementina Casas de del Pozo desempeñó su profesión con profunda emo– ción. Ella acudió siempre solícita a la fábrica, a la barriada, a la escuela, al hogar humilde con el don vivificador del buen libro. Junto con el libro ofreció su con– sejo orientador : la lectura es al mismo tiempo una finalidad en sí misma y un medio para enaltecer la vida del hombre y las sociedades. La señora Clementina Casas de del Pozo comprendió a fondo la misión humana y social de su profesión. Su desaparición es prematura y nos ha sorprendido una vez más con el dolor que nos dejan quienes se apartan de la obra cuando todavía hay mucha promesa en sus vidas. La esencial es sin embargo que ella ha contribuido a abrir una ruta en la que debemos persistir. Su obra está viva en quienes debemos continuarla. En el servicio de los bibliotecarios de hoy y de mañana pervive su acción y su es– fuerzo generosos. A continuación habló el señor Ricardo Arbulú : La Asociación Peruana de Bibliotecarios presenta, mediante mis palabras en este momento, su más sentida emoción de dolor ante el ataúd increíble de nuestra dilecta asociada y activa militante, Sra. Clementina Casas de del Pozo. Escuchad esta voz de la Institución cuyo espíritu ella tanto cultivara, realzara y difundiera; y perdonad la deleznable expresión de quien, sin merecerlo, obedece el encargo de manifestarla. Este Cementerio viene exigiendo ya siete veces palabras de oración y la– mento, de tristes recuerdos y de angustia. La década de 1960 inicia entre los bibliotecarios una serie de visitas de la muerte : Cristóbal de Losada y Puga en 1961, Teresa Velásquez, Jorge Moreno, Carlos Mejia, en 1962; Amalia Aubry d~

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