Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29
s Se da el nombre Chimú a una cultura preincaica que fue anexada al Imperio de los Incas tan sólo 40 ó 70 años antes de la conquista española. Solamente algunos pocos cronistas y escritores antiguos ofrecen datos histórico-legendarios sobre es– ta cultura; especialmente M. Cabello de Valboa en el siglo XVI, un escritor anóni– mo de 1604 - 10, y el Padre Modesto Ruviños y Andrade, ya en el siglo XVIII. So– bre la lengua hablada por los Chimú existe una sola fuente antigua conocida, el "Arte de la lengua Yunga" del lambayecano don Fernando de la Carrera y Daza. Arqueológicamente, la cultura Chimú se caracteriza especialmente por su estilo de cerámica, que con variantes abarca toda la costa norte desde Piura hasta Paramonga y aún más al sur. Un estilo uniforme presupone la existencia de una unidad cultural, lograda a través de un modo de actuar y sentir parecido. Esta unidad cultural en la costa norte tuvo también nexos políticos, según se des– prende por la información que nos proporcionan los cronistas. Históricamente, puede hablarse de un reino Chimú con su capital o centro en Chanchán, en las inmediaciones donde hoy se encuentra la ciudad de Trujillo. El reino Chimú se forjó a través de conquistas militares. El panorama ar– queológico en el siglo XII D.C. presenta en todo el territorio de lo que hoy es el Perú un estado de animosidad general. Es la época en que la influencia de la cultura llamada Tiahuanaco (o Huari), es corroída por un cada vez más pode– roso sentimiento regional. En los distintos valles de la Costa Norte -que es la que nos ocupa- se percibe un afán de liberación de los cánones introducidos por lo Tiahuanaco, durante los siglos VIII al IX D.C. El estado de belicosidad subsiste una vez abandonada la tradición Tiahuanaco, y el país entra en una época en que los diferentes grupos regionales y tribus luchan por la hegemonía. En la Costa Norte esta es alcanzada por los pobladores del valle de Chimor (Trujillo). Pero la existencia del Reino Chimú tiene sólo breve duración. En la segunda mitad del siglo XV, cuando Colón se aprestaba a descubrir una nueva ruta al Oriente, este era anexado al Tahuantinsuyo por los poderosos Incas del Cuzco. Los Chimú son, seguramente, los herederos de la cultura Mochica y de las variedades culturales emparentadas de la Costa Norte. Con este nombre se conoce la cultura pre-Tiahuanaco de la Costa Norte que, al parecer, también tuvo su centro en los valles de Trujillo. La cultura Mochica es situada, cronológicamente, entre los siglos IV y IX de Nuestra Era. La continuidad de la cultura Mo– chica sufrió una paralización de 200 ó 300 años debido a la ya mencionada irrup– ción Tiahuanaco. Son varios los aspectos culturales que demuestran la ascenden– cia Mochica de los Chimú. Naturalmente que la impronta uniformadora Tiahua– naco dejó su huella. Toda esta savia tradicional servirá de fundamento a la cul– tura Chimú. Por lo dicho, el nombre de Chimú se da hoy a la cultura postiahuanaquen– se y preincaica que tiene su desarrollo en la Costa Norte. Max Uhle la situó por primera vez en las secuencias de la arqueología general del Perú que hasta hoy ocupa. El término Chimú proviene de la tradición histórica recogida por los cro– nistas de los siglos XVI y XVII, que relata acerca del reino cuyo régulo habría sido, en la época de la conquista incaica, Chimu Canchu o Chimú Capac. En el siglo XIX Ch. Wiener difundió el uso de la calificación "Gran Chimú", que sub– siste hasta la actualidad y se refiere también al pequeño imperio preincaico que nos ocupa. El arqueólogo Uhle denominó Proto-Chimú a la cultura que hoy se conoce con el nombre de Mochica (o Muchik, Moche, etc.). Estos términos han suscitado confusiones varias. Y es que el nombre Mochica, usado en arqueología para nominar la cultura de la Costa Norte desarrollada con anterioridad a la Chi– mú, deriva del nombre de un idioma, que fue seguramente el más difundido en la región norteña a la llegada de los españoles, hablado por lo tanto por los Chi– mú. Esta lengua se extinguió, definitivamente, en el presente siglo. Pero no se
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx