Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29

23 Felipe IV quiso premiar sus méritos, otorgándole el hábito de Santiago y nombrándole luego Agente en Roma y posteriormente en la Inquisición española. Se dice también, que por su caridad y gastos desmesurados en la publicación dt sus trabajos, se encontró arruinado, por lo que el Papa le otorgó una Canonjía en Sevilla. De regreso a España se cree que Carlos II le nombró Consejero del Tribunal de la Santa Cruzada, viéndose obligado a residir en Madrid. Allí trabajó, hasta que fue sorprendido por la muerte, cuando daba los últimos toques a los originales de la Bibliotheca Hispana Vetus, para mandarla a la impresión. Su epitafio, transcrito por Gallardo, nos da los pormenores : "Fa– lleció en 13 de Abril, en 1684 años. Aetatis suae 67". En cuanto a la obra misma del escritor hispalense. Su primera publicación fue un libro de carácter jurídico titulado : De exilio, sive exiili poena ... (Ambe– res, 1659). De este édito, nos trae noticia y comentario un anónimo del S. XVIII : "Empezó la célebre obra de la Biblioteca; pero antes de publicarla dió a la prensa como ensayo de su habilidad el tratado de Exilio, aplaudido de todos los inteligentes" (3). El mencionado tratado legal y la Bibliotheca Hispana Nova -que poste– riormente glosaremos- se imprimieron estando vivo Antonio, las demás edicio– nes son póstumas. Tal como la Bibliotheca Hispana Vetus (Madrid, 1696) y Cen– sura de historias fabulosas . . . (Valencia, 1742). Mendiburu en una nota ( 4) de su Diccionario aporta la noticia de un iné– dito que es confirmado por el prologista de la Bibliotheca (Madrid, 1783 - 88) : "Praeter conatum scribendae Bibliothecae Hispano - Rabinicae cui non perfuncto– riam operam adhibuit" ( 5). Ahora bien, después de haber hecho un ligero examen de las publicacio– nes para nosotros, secundarias, centremos nuestra atención en la de capital im– portancia para nuestra bibliografía, nos referimos a la Bibliotheca Hispana Nova. En primer lugar, unánimemente los bio-bibliógrafos de Antonio, nos proporcio– nan como año de la edición primera : Roma, 1672. He aquí lo curioso. Nicolás Antonio o sus adicionistas, se incluye o lo incluyen en su Bibliotheca y nos ofre– cen una referencia diferente, en cuanto al año de impresión : "Bibliotheca His– pana, sive hispanorum omnium ... Romae apud Nicolaum Tinassium 1670"(6). Remonta el año de impresión a dos, antes. ¿A quién habremos de creer? A sus Biógrafos-comentaristas o al dato consignado en la bibliografía misma. O es un lapsus. Lo cierto es que, la edición príncipe ha sido superada y opacada por la segunda de Madrid (1783 - 88) cuyas valiosas adiciones se deben a la pluma del Canónigo de Sevilla, Ambrosio de la Cuesta, y otro escritor desconocido. Publi– cación rara y preciada que poseemos en nuestra Biblioteca Nacional, y de la cual nos ocuparemos detenidamente. TEXTO. La portada es como sigue : Biblioteca/ Hispana nova/ sive/ His– panorum scriptorum/ qui ab anno MD. ad MDCLXXXIV. Floruere/ Notitia./ auctore/D. Nicolao Antonio Hispalensi I.C./ Ordinis S. Iacobi equitate, patriae Ecclesiae canonico, Regiorum negotiorum/ in Urbe Romana curia procuratore generali, consiliario Reglo./ Nunc Primum prodet/ Recognita emendata aucta/ (3) Retratos de españoles ilustres . . . (Véase: Nicolás Antonio). (4) ''Biblioteca hispano-rabínica (Solo se conservan de esta obra algunos apuntes en la Biblioteca Nac. de Madrid)" En Diccionario histórico biográfico. T.II ., p. 83. (5) (Antes se preparó escribiendo la Biblioteca hispano-rabínica que no llegó a terminar). En Ob. cit. B.H.N. T,I., p. XVI. (6) Antonio, Nicolás. Ob. cit. B.H.N. T.II. , p. 150.

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