Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29

JOSE MARIA EGUREN, POETA PRETERIDO Por EMILIA ROMERO DE VALLE El Perú tuvo, en el último cuarto del siglo XIX, la suerte de ser la cuna de dos grandes poetas de América: José María Eguren 0874 - 1942) y José Santos Chocano 0875 - 1934). Ambos nacieron en Lima, pertenecientes a la burguesía acomodada, los dos vieron ensombrecida su infancia por los rigores de la guerra con Chile (1879 - 1883) y sus familias sufrieron las consecuencias espirituales y económicas de la derrota, como todos los de aquella generación. Pero, siguiendo una increíble trayectoria vital, Chocano fué tropicalmente ruidoso, viajó por Es– paña y diversos países de América, dejando a su paso el eco de su nombre mez– clado en aventuras políticas, económicas y amorosas, escapó de ser fusilado en Guatemala, fué coronado poeta, se autotituló "el poeta de América", dió muerte a Edwin Elmore, para finalmente, morir él a su vez asesinado en Santiago de Chile. Había cantado en sus poemas no sólo a América en todas sus latitudes, sino a España, a sus reyes, al Morro de Arica, a la Victoria de Ayacucho, a Bolívar, a los incas, pallas y ñustas, a Francisco Villa, etc. etc. Eguren, en cambio, vió transcurrir todos los años de su vida discretamente, oscuramente podría decirse, en su ciudad natal. Sus únicos viajes -más bien ex– cursiones - fueron hechos a haciendas de los alrededores de Lima, y quizá como contraste con la dispendiosa vida de Chocano, Eguren durante una época y de– bido a precaria situación económica, viajaba a pie desde el Barranco a Lima - dos horas de caminata a la ida y dos de vuelta - por carecer de los diez o veinte cen– tavos que costaba el pasaje. Y si Chocano dió a la luz innumerables libros y anto– logías y su poesía se desbordó por las revistas españolas y de todo el continente, Eguren sólo publicó en vida dos pequeños volúmenes. Simbólicas (1911) y La can– ción de las figuras (1916) y José Carlos Mariátegui hizo en 1929, bajo la égida de "Amauta", una compilación de toda la obra poética de Eguren, agregando a los anteriores títulos, los correspondientes a los inéditos Sombra y Rondinelas : todo en un libro de 240 páginas, en tamaño menor. Y sus temas son: los duendes, las hadas, los elfos ... Sus héroes : Juan Volatin, Peregrín, cazador de figuras, el Du– que Nuez, la Princesa Ilusión, o La Niña de la lámpara azul ... Eguren, cuya voz fina y suave fué acallada por la fama chocanesca era, a pesar del silencio en torno suyo, un gran poeta y, a medida que el tiempo trans– curre, puede muy bien considerársele como precursor de la poesía moderna en América, originalísimo, ya que, aunque perteneciente a la generación modernista, se apartó de ella deliberadamente, dejándose influir por el simbolismo, sin ser por eso un afrancesado. Adoptó una forma poética admirablemente pura, que no pu– do ser apreciada por sus contemporáneos - salvo pocas excepciones - cegados casi todos por la grandilocuencia de Chocano. Y sólo críticos y poetas de las gene– raciones siguientes a él, de gusto más evolucionado y depurado, han logrado ubi-

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