Boletín de la Biblioteca Nacional N° 28
NECROLOGICAS JOSE JARA AGUILAR El día 12 de noviembre de 1963 falleció don José Jara Aguilar, quien laboró durante más de sesenta años en la Biblioteca Nacional del Perú. Nombrado a la edad de 19 años por don Ricardo Palma, Jara prestó servicios a la Biblioteca con constancia y devoción ejemplares, razón por la cual mereció la Condecoración de la Orden de Servicio Civil del Estado, en el grado de Caballero (Octubre de 1959). Se retiró de la Institución en 1961, sólo cuando el estado precario de su salud le impidió definitivamente continuar sirviendo a la Biblioteca, con la que se había identificado de manera tan profunda. Falleció a la edad de 82 años. En el Cementerio, el Director de la Biblioteca pronunció palabras de agradecimiento por la abnegada labor cumplida por el extinto. AMALIA AUBRY DE EIDSON Tenemos que lamentar el sensible fallecimiento de la señora Amalia Aubry de Eidson, Jefe del Departamento de Niños de la Biblioteca Nacional y valiosa colaboradora de dicha Institución. El sepelio dio lugar a una sentida ceremonia en la que hicieron uso de la palabra el doctor Carlos Cueto Fernandini, y las Srtas. Graciela Sánchez Cerro y Teresa Silva Santisteban. · El doctor Carlos Cueto Fernandini, Director de la. Biblioteca Nacional del Perú, llevó la palabra de duelo en representación de la Institución que la señora Amalia Aubry de Eidson sirvió durante más de dos decenios. En su discurso, el Director de la Biblioteca expresó que, antes que palabra de despedida, iba más bien a rendir su agradecimiento a la desaparecida Jefe del Departamento de Niños. Manifestó que por encima de la historia que se ocupa en los grandes hom– bres que guían a sus pueblos, se yerguen las figuras escondidas, aunque asimismo grandes, de quienes día a día, año a año, cumplen con su deber en puestos vitales para el desarrollo de las naciones. Así fue, en la Biblioteca Nacional, la figura de Amalia Aubry de Eidson. Su obra para la historia está en los innumerables niños a quienes puso un libro en la mano al propio tiempo que una incitación a la lectura. En las almas de estos niños palpita el destino del Perú. Llevar ade– lante la inteligencia, el corazón y la voluntad de estos lectores significa impulsar la historia del país. Esta fue la acción que en vida cumpliera la señora de Éidson y por la cual la Biblioteca Nacional del Perú le rinde su homenaje perdurable. La señorita Graciela Sánchez Cerro, presidenta de la Asociación peruana de bibliotecarios, habló en nombre de sus asociados : A nombre de la Asociación Peruana de Bibliotecarios, cumplo con el tristí– simo deber de expresar el sentimiento que nos embarga la prematura desaparición
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