Boletín de la Biblioteca Nacional N° 28
11 de Catalogación y Clasificación abreviadas, Introducción a la Historia del Libro en general y del Libro americano y peruano en particular; en un total de ciento cinco horas de clase. Posteriormente, la Escuela ofreció un curso de verano de– dicado a veinticuatro personas encargadas de las bibliotecas de las Grandes Uni– dades Escolares, Colegios Nacionales y de algunas bibliotecas municipales, dán– dose nociones de Catalogación y Clasificación, Organización y Administración de Bibliotecas, Bibliografía peruana y Bibliografía de Referencia. Al año siguiente, en 1957, se realizó un curso semejante. Para completar la información respecto a los programas de capacitación de personal en servicio de Bibliotecas agregamos que la Asociación Peruana de Bi– bliotecarios se ha preocupado también por colaborar en la capacitación de las personas encargadas de pequeñas bibliotecas, mediante artículos seriados en su Boletín y un cursillo que propaló por Radio Nacional del Perú en 1956. Asimismo en la Biblioteca central de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se han efectuado algunos ciclos de entrenamiento para su personal no profesional, especialmente en 1947, cuando Arthur MacAnally lo organizó y en el que se dictaron las materias de Catalogación, Clasificación, Adquisiciones, Cir– culación, Bibliografía de Referencia y Administración. Estos cursillos son útiles y necesarios para resolver el problema de la esca– sez de personal preferentemente en provincias, pues es suficiente una capacita– ción a nivel elemental para desempeñar labores básicas en las pequeñas biblio– tecas, lo que no da opción a las personas entrenadas en estos ciclos a optar el título de bibliotecario, o desempeñar cargos directivos en Bibliotecas. Necesidad de nuevos rumbos Las modificaciones y ampliaciones sucesivas del Plan de estudios, no bas– tan para satisfacer las necesidades del país. El problema que entraña el desa– rrollo de las bibliotecas en el Perú no se puede resolver sin tener como premisa la formación de personal. La Escuela está llamada a cumplir un papel prepon– derante en este sentido. Como tal, situándose a la vanguardia de la renovación cultural peruana debe trazar los nuevos rumbos a los bibliotecarios del futuro y promover la creación de diferentes tipos de biblioteca en la capital y provincias. Sabemos de la urgencia de brindar al estudiante la oportunidad de la especializa– ción, al bibliotecario, la opción del perfeccionamiento y superación, y al encarga– do de las pequeñas bibliotecas el entrenamiento elemental necesario para la bue– na marcha de ellas. Son éstas, recomendaciones y conclusiones aprobadas en el Primer Semina– rio peruano de Bibliotecología de 1958, en la Asamblea de bibliotecarios de las Américas de 1947, acuerdos de Asambleas de la Asociación Peruana de Bibliote– carios, postulados de la Unesco en manifiestos y publicaciones. En el sector pro– fesional se ha formado conciencia de la necesidad de una cabal reforma de la Escuela. Para realizarla se requiere del apoyo y comprensión de los organismos gubernamentales y de la ayuda económica necesaria, que pueden prestar éstos. Nelly de Maurial
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