Boletín de la Biblioteca Nacional N° 28
Veinte Años de existencia de la Escuela Nacional de Bibliotecarios Nuestra Biblioteca Nacional ha tenido un sino trágico; cuando no ha sido el ejército invasor, las llamas le han destruído. Frente a este hado nefasto, ha tenido vocación de Ave Fénix. Después de cada catástrofe, ha resurgido vigorosa. Como consecuencia del último siniestro que sufriera en 1943, poseemos un amplio edificio que aunque no es funcional, de todos modos es útil y también, contamos con una moderna organización de los servicios. Esta organización se debe, en gran parte, a la labor de los egresados de la Escuela Nacional de Bibliotecarios que, para cumplir este cometido, se fundara, como se sabe, el mismo año. Pero ocurre que la obra de los técnicos bibliotecarios ha rebasado la Biblioteca Nacional. Su influencia beneficiosa se ha dejado sen– tir en otras bibliotecas. De modo que podríamos concluir afirmando, que allí donde haya una biblioteca sistematizada que presta servicios eficazmente orga– nizados, se denuncia la presencia de un profesional. Es en esta forma como los bibliotecarios contribuyen positivamente al desarrollo y al progreso cultural y educativo del país. Desde el 15 de enero de 1944. fecha en que se inició su funcionamiento; la Escuela ha formado en dieciocho promociones, doscientos diez bibliotecarios (181 mujeres y 29 varones). Desempeña la profesión, aproximadamente, un 70% de egre– sados. El 48% de los bibliotecarios en ejercicio, trabaja en la Biblioteca Nacional, el 17%, en bibliotecas universitarias, un porcentaje igual en bibliotecas institucio– nales, un 11% en bibliotecas públicas y el 7% restante en bibliotecas escolares y es– pecializadas. Estas cifras demuestran en forma alarmante la escasez del profesio– nales bibliotecólogos; no obstante, cabe advertir en este sentido que aún siendo im– prescindible la acción del bibliotecario en el Perú, todavía los organismos e institu– ciones públicas o privadas, no son concientes de esta necesidad. Dolorosa com– probación en un país en vías de desarrollo, lo que nos lleva a pensar en la urgen– cia de emplear todos los métodos de publicidad y divulgación a nuestro alcance para promover, en la opinión pública, la impostergable necesidad, de que las que se llaman "bibliotecas" estén debidamente dirigidas y puedan prestar la coopera– ción que exige su importancia, en el presente. El Plan de estudios El Plan de estudios de la Escuela Nacional de Bibliotecarios se ha estructu– rado en base a la enseñanza de las técnicas del tratamiento del libro, de los servicios al público, de la información bibliográfica peruana, de algunas materias afines a la Bibliotecología y de cursos culturales. En los primeros años se dio mayor importancia en el Plan, a la Clasificación y Catalogación de libros. En un segundo momento se acentuó el interés por la enseñanza de las asignaturas de Organización y Administración de Bibliotecas. En los últimos años se ha cuidado el aspecto cultural, significando esta actitud una reforma consistente en la in-
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