Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

5 de él la secuela de peruanos esclarecidos que merecían también salvarse del olvido, aunque fuese registrados en una obra literaria en donde nadie sospecharía descubrirlos. Carvajal y Robles dedica las estrofas 27 a 111 del Canto X {excepto las 82-84 y 90-93) y las octavas 32 a 36 del Canto XI a tocar temas peruanos. Lo que en ellas se consigna reviste el mérito de documento histórico, porque en medio de la ba– rroca versificación se reconstruyen hechos en los que Carvajal y Robles fue actor y testigo, en particular cuando refiere el asedio de los holandeses acaudillados por Lhermite a las costas del Virreinato. Los sucesos que tuvieron como esce– nario Pisco {Octavas 57 a 68), están descritos con detalles únicos. Por la elegan– cia, el refinamiento y el colorido del estilo, hay una clara influencia gongorina en la pintura de los acontecimientos. Para rescatar del Poema las alusiones al Perú, reproducimos a continua– ción de estas líneas todas las octavas mencionadas, acotándolas con someras apostillas de índole biográfica sobre los individuos citados en ellas. Ténganse, des– de luego, tales anotaciones como unas urgentes y presurosas aclaraciones, ya que cualquier intento de completarlas excede a todas luces del marco proporcionado al presente trabajo. Es incuestionable que en este género de panegíricos hay mucho de conven– cional y que no pocos de los que figuran carecieron de los méritos que se les atribuyen; en otros casos, seguramente razones de amistad o compromisos fami– liares constituían el pasaporte para conceder entrada en el padrón a nombres que están muy por debajo de los encomios que con tanto despilfarro se les pro– diga. Sin embargo, estimo de gran curiosidad el séquito de literatos y escritores que desfila a partir de la octava 94, que debieron de pertenecer al cenáculo de Carvajal y Robles, muchos de los cuales sólo eran verdaderas sombras en los anales de nuestra Literatura. Ahora toman cuerpo y por ello hemos creído opor– tuno complementar los adjetivos laudatorios de Carvajal y Robles con unas es– cuetas notas biográficas, que permitan su identificación más cabal. He aquí los dos fragmentos del Poema que dan pie al presente artículo : CANTO X 27 Y tú, don Luys Fernández, que la gloria de la casa de Córdoua excelente a de resplandecer en la memoria inmortal de tu espíritu valiente, mira la fama, el triunfo y la vitoria que en aquel siglo vn claro decendiente de tu sangre, a pessar del mismo infierno, ganará, para ser al mundo eterno. 28 Será este claro Príncipe el primero Marqués de Guadalcá.,ar, y el segundo, que del gran capitán brauo guerrero merezca los renombres en el mundo; manso, afable, magnánimo, seuero, cuerdo, valiente, plácido, jocundo, se mostrará en dos Reynos que a su cargo su diestra a de regir por tiempo largo (9).

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