Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27
58 bre, los animales y las plantas y el Mundo de adentro, habitáculo de los muertos y los gérmenes. Eran mundos separados, sin embargo se podían comunicar: en– tre el mundo de adentro y el Mundo de aquí servían de nexo las cavernas, los cráteres volcánicos, el seno de las lagunas, los manantiales y lugares donde brota el agua. A estos puntos de contacto con el mundo infraterrestre los incas deno– minaron pacarinas, de donde surgieron los primeros hombres de cada linaje; en– tre el Mundo terrestre y el de arriba el nexo es el propio Inca, hijo del Sol, tam– bién el arco iris como dios de la fertilidad o fecundidad de los seres vivos y de la tierra misma y el rayo, deidad de las aguas que caen sobre la tierra en forma de lluvia. La jerarquía orográfica (apus y Anquis) dentro del culto a las mon– tañas es característica incaica al sentido profundamente telúrico de la religión. Por las características de su animismo, el culto a los muertos, la magia, el aspecto ceremonial y algunas manifestaciones marcadamente eróticas, podemos definir la religión de esta cultura como una religión transicional entre el Shama– nismo primitivo y las religiones universales. * *
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