Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25

30 ANEXO EL SEÑOR CHOCANO TIENE LA PALABRA Hospital Militar de Lima (Perú), 27 de noviembre de 1926. Señor Joaquín García Monge. San José de Costa Rica. Estimado amigo: He leído en Número reciente de su interesante semanario (1), artículo en que usurpando funciones que corresponden a los Tribunales y a la opinión pú- blica de mi país, se me califica en forma en que usted sabe no sería dable ha- cerlo en Inglaterra, ni Estados Unidos, lo que es ya bastante referencia a como se entiende en nuestros países la libertad de imprenta. El artículo, de un mexi- cano -cuyo nombre no conocí cuando fuí el "verbo" de la Revolución, de que aparece en su país vehemente partidario- es una urdimbre de fantásticos em- bustes, forjados por individuos sin importancia, alrededor de las fiestas del Cen- tenario de Ayacucho, según puede contárselo a usted en Costa Rica el Delegado Oficial don Felipe Alvarado y el Delegado Intelectual don Ricardo Fernández Guardia, que fueron compañeros de Hotel del insigne Antonio Caso, cuyo nom- bre se intenta mancillar quizás, pero que prevalece como el del único intelec- tual puro de México, sin concomitancias con los políticos de su país, según lo reconoce la Juventud Universitaria que le proclama su Maestro. En lo que a mí se refiere, cumplo con hacerle presente mi resolución de no recoger con la punta de la pluma los insultos que de lejos sólo prodigan los profesionales de la prensa amarilla, por tan cobarde actitud traidores a su sexo. Condenado o absuelto, preso o libre, tengo la conciencia firme de mis pala- bras y de mis actos; y puedo asegurarle que nada he dicho de que tenga que arrepentirme, ni nada he hecho de que tenga que avergonzarme. Veinte y cien y mil veces, aquí y en todas partes, dije y diré, hice y haré lo mismo que motiva el juicio que se me sigue y en el que la verdad sólo nos pertenece a Dios y a mí. ¿Qué, con un arma en el bolsillo, haría usted, si alguien lo abofetea, le despoja de su bastón, le arrastra y le maltraba con puños de mozo de cordel?. Dejo a su dignidad dar la respuesta. Es de farsantes tratar de confundir luchas de ideas con simple cambio de bofetadas por tiros. Mal hace quien pretende apoyar sus opiniones en insultos, en provocacio- nes y en agresiones violentas; peor hace quien pretende ganar nombradía a costa de quien la tiene y levantarse a fuerza de deprimir a los demás. Gran voz, por cierto, la de Antonio Caso en favor mío. Pero hay que ha- cer constar que la precedió la de toda la intelectualidad de Nicaragua, la coreó la de toda la intelectualidad de Colombia, la repitió la de toda la intelectualidad del Brasil, la prolongó la de toda la intelectualidad del Paraguay. Caso no está solo. Le acompaña el gran Poeta de América Juan Zorrilla de San Martín y la Musa del Uruguay Juana de Ibarbourou. No solamente está con él Lugones -que es "La Nación" de Buenos Aires- sino Capdevilla - que es "La Prensa", y con estos gloriosos Poetas de la Argentina, un grupo compacto de altos valores re- presentativos. No solamente Vallenilla Lanz -que es de mi ideología- sino Je- sús Semprún y Arvelo Larriba -que no lo son- en Venezuela. Y Franz Ta- mayo y Gregorio Reynols, que son los más altos valores intelectuales de Bolivia. (1). Véase en el número 15 del tomo en curso, el articulo: Habla el señor Dromundo.

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