Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25

17 "En tal frase, Madero me había desnudado su espíritu, enemigo de fór- mulas, sencillo, y franco, móvil y comunicativo. "Gustaba él, en efecto. de conversar paseándose, con lo que, conjunta- mente, comunicativo y móvil, revelaba una psicología expresiva y dinámica, bu- lliciosa y alada, como la de un pájaro. "Púsose a mi lado, con las manos atrás, la frente levantada, riendo con los ojos; y empezamos a platicar, mientras recorríamos con paso ligero la espacio- sa terraza, con Urueta a un extremo y Sánchez Azcona al otro, como cuatro estudiantes en fila que repasan en coro una lección, sintiendo los espíritus en- sartados por el hilo de luz de una lírica fraternidad. "Las primeras palabras de Madero fueron con respecto al Perú. Entre el Perú y México hay una corriente que pudiera llamarse "subhistórica", algo que en la psicología de los pueblos corresponde a los fenómenos subconcientes del psicoanálisis de los individuos. Los imperios precolombinos, las Conquistas, los Virreinatos, fluyeron en nuestra plática hasta dejar sólo en pie el problema del indio. "-Es una raza dormida. Nuestro deber es despertarla. ¿Acaso nuestro in- dio no se parece hasta físicamente al japonés? "Al pronunciar estas palabras, Madero se había detenido; y yo pude ver a sus espaldas, como formándole una decoración simbólica, el paisaje todo, digno del pincel de Velásquez, en que recortaban, sobre el cielo azul del fondo, sus per- files enérgicos el Iztaccihuatl y el Popocatépetl. "Madero se me había presentado en su otro aspecto. Con la naturaleza a sus espaldas, aparecía iluminado, al detenerse para decir esas palabras senci- llas y profundas. Era el Apóstol. .. " (11). Chocano trabó amistad, por entonces, con algunos escritores mexicanos distinguidos, entre ellos el famoso orador Jesús Urueta, que fue quien le obtuvo la audiencia con el Presidente Madero y le acompañó en la visita a éste; y el poeta yucateco Antonio Médiz Bollo, -su gran compañero de esos días- en cu- ya compañía visitó Chocano a una adivina llamada Julita de Zamora, quien -se- gún él refirió después- les predijo la conspiración contra Madero y Pino Suá- rez, en la que éstos aparecían envueltos en una bola de sangre (12 ¡. Chocan(i) dio algunos recitales en el Teatro Arbeu y en otros lugares públicos, siendo pre- sentado en uno de ellos por Alfonso Reyes, que ya. comenzaba a distinguirse co- mo gran escritor. Pero ya antes de 1912, sus poesías se publicaban en diarios y revistas de México. Desde 1894 aparecieron en la "Revista Azul" (13); en "Revista Moderna" desde 1898; en "El Mundo Ilustrado" desde enero de 1905. Sánchez se- ñala que también aparecieron en "La Gran Revista" (1897) y "El Siglo XX", revis- tas que no he podido consultar. Y desde 1908 aparecía casi semanalmente en "El Diario Ilustrado", habiendo sido este diario el que primero publicó su bella "Oda salvaje" (14), que empieza: Selva de mis abuelos primitivos diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas yo te saludo ... Y si observamos, es constante en su producción poética la menc10n de México y el tema mexicano: "El Charro" dentro de "Tríptico criollo"; "Los amo- res de Cortés"; "Ciudad conquistada: Tenochtitlán-México", recogida en Alma América pero publicada en el mismo "Diario Ilustrado" el 23 de octubre de 1910, en la página que fue su "Homenaje a México en su centenario. Musa azteca". Y

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