Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25
11 Buenos Aires o en !quitos, pero de ninguna manera volveré al Perú y no podré salir de Roma antes de mes y medio o dos meses, de todos modos te avisaré. Escríbeme a Roma, Cala di Rienzo 23. No te digo nada de los días que paso y las noches de insomnio, solo, abandonado en Europa y sin recursos, sin saber de mi familia, con los seres más queridos para mí, camino del destierro y sin poder hacer nada. He hecho renuncia irrevocable de mi puesto. Observa lo que hoy pasa con los que eran amigos del Presidente Billinghurst y aprende a conocer la vida. Ya yo la conozco y esto me alienta para saber lo que debo hacer. Te abraza tu leal y desgTaciadísimo hermano Abraham" "Febrero 6,1 del día. Queridísima mamá: Ya te imaginarás el estado de ánimo en que me encuentro. Hace días que no duermo y mis nervios sólo me obedecen a ratos. La caída de mi queridisimo Presidente, la ruina de Uds. y la mía con la precipitación que se ha realizado y con la ignominiosa traición de Benavides me vuelven casi loco. Yo esperaba de un momento a otro un movimiento, sé lo que son las pasiones en el Perú, pero el golpe ha superado mis presentimientos. Hoy me encuentro lejos de la Patria y sin saber de Uds. imaginándome siem- pre lo peor y sin saber la suerte ni de mi papá, ni de Uds. por quienes he luchado y vivido hasta hoy. Dios es grande y él ha de velar por la vida de todos Uds., porque si así no fuera yo no podría resistir el azote del destino. Lo más terrible es que los periódicos dicen que Billinghurst está en la Penitenciaría. Creo con toda mi alma que mi papá se habrá dejado matar antes de quedarse un día en el puesto y que por ninguna fuerza del mundo habrá cometido la ignominia de permanecer allí para ser carcelero del hombre más honrado que ha tenido el país, si así hubiera sido, que no lo creo, ni lo creeré jamás, no me volverían a ver. Sólo me desvela y me consume la situación de Uds., los vejámenes a los que los habrán sometido y la miseria que nos amenaza. Por mí no se preocupen por nada. Soy joven y no me faltan fuerzas para vivir y luchar. Y de donde esté les mandaré lo que pueda. Esta la mando por intermedio de otra persona que aún no sé quién sea, pero temo que si va a tu dirección no la entreguen. Hice un telegrama a Lorente preguntando por Uds. y no tengo respuesta todavía. ¿Tam- bién me habrán abandonado?. Tú, no te imaginas cómo estoy. Aún no sé si me iré a !quitos o a Buenos Ai- res, porque en Roma no me puedo quedar. Como comprenderás lo primero que hice fue renunciar irrevocablemente mi puesto pues no cometeré la ignominia de servir al lado del que ha traicionado a mi amigo. Hoy recibió Zavala un cablegrama de Manzanilla en respuesta a su renuncia irrevocable en términos que desgraciadamente me es prohibido decirte. Te escribiré todo lo que sepa y suceda y no me moveré de Roma sin avisarte ya sea por cable o por carta, pero no mi iré antes de un par de meses, no volveré al Perú. Los recursos que tengo me alcanzan para mes y medio. Te besa como siempre tu desgraciado hijo Abraham"
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