Boletín de la Biblioteca Nacional del Perú N° 23

23 (Visteis alguna vez una despreciable nubesilla que al lebantarse del suelo ápenas dá otra idea de si misma que la de un lijero vapor que sale de la tierra: pero que ajitada despues de los vientos se viste de pardas sombras, obscurece todo el Orison- te, y engruesando sus halitos, yá rompe en horrorosos truenos, y la hace estremecer á las jentes con sus relampagos, y yá inunda la tierra con sus aguas? Pues á este modo el Ejercito Libertador después de tantos contra.stes, se engruesa maravillosa- mente con los prodigios de actividad que obra el dictador de la República, y bajo sus auspicios penetra elevados montes, cuyas sendas present.an á cada paso un precipicio: estrechas cordilleras cubiertas de niebe que embargan el paso á los mas robustos ju· me.1tos: avidos desiertos / espesos bosques y llanuras incultas para dejarse ver de unos cautivos que lo esperan deshechos en lagrimas y jemidos. En efecto pisan algunos de nuestros Angeles Tutelares trayendo en sus álas la redencion del primer teatro en que recojeran dorados Laureles que adornarán sus cienes. Un nuebo espíritu anima sus miembros: ¡Quantas en hora buenas, cuantas felicitaciones, que efuciones tan sin· ceras de union, y cordialidad respiraban aquellos nobles pechos 1 El nombre solo de la L:bertad de sus hermanos recrea sus sentidos dulcifica sus labios, y hace resonar á sus oiC:tos un consierto suabe y armonioso. Olvidados de su ecsistencia prorrumpen en estas palabras ¡Oh! Yá llegó el anhelado dia en que vamos á fijar una Yndepen- dencia racional y justa' '. Pero el despotismo que envanecido con el dilatado numero de victorias, usur- paba a la Deidad el sublime atributo de la Omnipotencia, intenta agregar á sus en· aangrentados trofeos la lastimosa destruccion de los fuertea de Ysrael. La tirania confiando en el aparato de sus armas "destniyamos" dice, á los dé- viles, y divididos sus despojos se hartarán nuestras falanjes de su muerte. Y cual si una horrenda núbe se desplomará sobre aquel citio rasgandose en espantosos terre· motos y truenos, así fué el estruendo y la esplocion de la Caballer:a que en carga se- rrada / imbáde nuestras columnas, transformando al instante aquel hermoso suelo en sangr,. y lamentos, y repitiendo sus esfuerzos aquellos furiosos Leones, cuyas primeras ventajas les prometian el triunfo, se acrecentó hasta el estremo la jeneral consterna· cion ¡Hay cielos! (Quedaremos sumergidos en una perdurable servidumbre) (Se re- macharán para siempre nuestros f:erros? Nuera temores vanos, afuera. El Dios de las Batallas inmortaliza los brasoa de nuestros fortisimos a cuyas irresistibles golpes se desorganisan las lineas enemigas, se turban los Gefes, desmayan los robustos, y se rinden temblando. Todo es confucion, grita y lamentosa voceria del innumerable jen· tio puesto en escape, llantos, ayes, y gemi.dos de laá espirantes victimas resuenan en el campo, y los ojos mas perspicaces no pueden descubrir ecsactamente la multitud de cadáveres amontonados en su superficie, cual si fuera un horroroso Sementerio. ¡Que consuelo católicos! ¡Que nueba luz 1 ¡Que dia tan glorioso para la Patria. ( Quien pudiera persuadirse si no la hubiera visto que antes de finalizar el año 24 habia apareser el Perú con aspecto tan nuebo y faborable, desnudandose mi· lagrosamente, cuando menos se esperaba de sus humillantes Cadenas para vestir los brillantes ropajes de la Libertad / Americana? ¡Desaparecieron rapidamente los mostruos de crueldaC:•, y un radiant<> sol ilumina nuestro emisferiol Yá, diran los pa• dres á sus hijos, ya sois fel"ces, y vuestros dias serán mas dulces que los de vuestros padres. Hemos sufrido grandes calamidades: Vosotros disfrutareis de la abun- dancia y prosperidad, para que franqueadas las puertas C:tel Comercio sin que el des- potismo pueda serrarlas jirareis por todas partes con la verdad en la mano, y la equi· dad sera vuestra inseparable compañera. Vuestras personas y prop:edades no seran de hoy mas atropelladas, y vuestras buenas obras seran reconocidas por el premio, sin que la negra hipocresia pueda estorbarlo: no usurpará esta en lo sucesibo la silla de la virtud, ni la mentira la de la verdad: la injusticia y despotismo en los que mandan,

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