Boletín de la Biblioteca Nacional del Perú N° 23
20 ORACION FUNEBRE POR LOS LIBERTADORES DE JUNIN No. 13 Considera Y srael pro h:s qui ocsini sunt vulnerati super ecselsa tua. Ten en consideracion ó Ysrael á los que heridos murieron sobre tus alto•. L. 2o. re¡¡¡o e. 1 o.- Señores ¡Que confuciones padece el espiritu de un orador C\lando cree imposible esp!i- car la grandesa del objeto á que contra he su discurso! Por mas que intente apurar las reglas de ese arte encantaC:•or que haee agradables las cosas mas insipidas, lo des· lumbrará de suerte, que ni tendrá tino para elejir las materias, ni para hacer de ellas las aplicaciones felices que •iempre apetece \ln auditorio instruido. Tal es la dificil conslitucion en que me hallo, cuando al pronunciar la oracion fúnebre de los Heroea de la Patria no me b11elbo á parte alguna de donde no yeran m:s sentidos el espanto, la lastima, y el horror. Mis ojos rejistran el pabimcnto del templo enlutado, y sobre negros cojines los símbolos y Trofeos de la Victoria; unas Achas lúgubres que les cir- c·úyen y despiden en sus rayos el pabor y la tristeza: Un aparato lúgubre que cuanto tiene de magnifico lo hace mas lamentable; y unas voces lastimeras aqu:enes su mis- ma armonía aumenta la severa magestad. (En estas circunstancias podrá el animo mas constante pensar con acierto y esplicarse con ecsactitud? ¡Mi espíritu ocupado del dolor que inspiran estos objetos esteriores, pierde sus facultades, y se rinde a sus prime- r0s connatos ! e! Que es esto catolicos? e! Cual és b cau•a de tan senci!)o pero tenebro-so apa- rato? ¡cual de sed (sic) cual ha de ser! \ln muy triste recuerdo y solemne parenta- cion á las victimas gloriosas que en el dia seis de Agosto se inmolaron sobre las Aras de un ardor marcial, en los campos de Junín, y prodigaron sus v:das por la Líber· tad Peruana. Estos son los que han vertido su sangre inosente, sacrificandola á la codicia, a la ira é impudencia de unos tiranos mas barba ros que las fiera•. No hay espreciones en la oratoria mas patetica para s gnificar tan estupendo sa- crificio, y esplicar el general reconocimiento que debe penetrar los mas profundos senos de la sensibilidaC:o. Por tan justo molivo nos hemos reunido en este templo á solemnisar nuestro dolor, mesclando nuestras lagrimas con la sangre prec:osa del cor- dero inmaculado vertida de un modo incruento sobre el Altar por las almas de nues- tros Libertadores. A nombre de la Patria autorizan este acto religioso la Corpora- c1on Militar, el Ayuntamiento Constitucion, Clero, y todo el Pueblo, tr:butando el mas espresivo homenaje de su compacion a nuestros inclitos Guerreros. Este és, y no puede ser otro el funesto plan de mi oración: manifestaroos la in· fidelidad en que os hallabais sumidos, para que reconociendo V\lestra obligación con los que yasen en el sepulcro, tengais en consideracion á !os que hel'idos murieron por nuestra Libertad en Junin. Considera Y srael et<.. Quien no ha mirado las ruinas de un Edificio, no / podrá ecsactamente los tra- bajos que se han puesto en los reparos de su fabr:ca. El que no fué un triste es- pectador de las vicisitudes del año veinte y cuatro, no puede formar una idea cava! de la grande empresa del genio creador que sostenido por el Dios de las victorias nos há sacado de la ignominia, y restituido a nuestra antigua glor:a. 1 Que horrero· so semblante descuprió en sus principios, y que rostro tan risueño en sus fines! En sus principios, desplomados los valuartes que aparentaban sostener el magestuoso Templo de la YndepenC:tencia, rn:rábamos el continente ocupado de un Ejercito for- midable que con el estruendo de sus armas se prometía hacer temblar el universo, -
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