Boletín de la Biblioteca Nacional del Perú N° 23

El Padre Estanislao de la Márquez Victoria de panegirista Por Raúl Rivera Serna Primer .lunín Entre el elemento del clero, que participó en el proceso de la Emancipación en );, región central del país, ocupa un lugar destacado el Líe. P. Estanislao Márquez, " quien conjuntamente con sus hermanos José Rosa y Mariano se le atribuye la iniciativa de la proclamación de la Independencia por el pueblo de Huancayo, efectuada en la mañana del 20 de noviembre de 1820, instantes después de la llegada a <'B<' lugar d., un destacamento de efectivos patriotas al mando de Lavalle ( 1). Aun cuando no hemos podido verificar tal hecho documentalmente los dato• que divulgamos a continuación, extractados del expediente que siguiera dicho sacerdote en 1825 para el reconocimiento de sus servicios a la patria y que original cona.,,rva ¡,, Biblioteca Nacional y en el cual se insertan: la exhortación patriótica que dirigiera a $U8 feligreses del curato de San Juan de Ondores, situado hoy en la provincia de Junín y el panegírico que pronunciara en el templo parroquial de la entonces villa de Tar- ma, a por.os días de obtenida la victoria por la caballería patriota del Ejército Unido Libertador, en las llanuras de Junín el 6 de agosto de 1824, y que es a nuestro juicio el primero que se pronunció en homenaje a esa acción de armas; prueban su patriotis· mo y la propaganda libertaria que realizó en su curato y buena parte de la región central del país, desde los días del arribo de la expedición libertadora conducida por el Generalísimo Dn. José de San Martín. Llama sí la atención, que en el expediente aludido, no se haga ninguna mención, por él, ni por los que declaran a su favor acerca de su participación en la proclamación de la independencia en Huancayo; pero con· firma la intensificación de su labor patriótica a partir del año 1821, en que fue sor• prendido por el General Lóriga en el pueblo de Acobamba, en actitud sospechosa, razón por la cual "lo confinó" en la villa de Tarma, "donde por primera vez -dice- eetudié a hombre en la escuela del odio, del despotismo, y de la venganza, percibiendo distintamente la simulada política, y la piedad hipócrita con qu" se disfraza un opresor" Afirma, que fue celosamente vigilado en su nuevo destino y sufrió, a mas de ello, vejámenes de sus opresores. "Conocido por mi opinión -anota en el párrafo de uno de sus recursos- y precisado a vivir entre enemigos ¡cuantos insultos toleré de una tropa inmoral e irreligiosa! ¡cuánta sátira amarga y mordaz de una oficialidad corrom- pida 1 1cuántas miradas desdeñosas y burlesca~ de unos Ge fea sobervioa 1 y ¡cuánto~ de,.- ( 1) Sanabria Santibáñez, Eliseo, Historia de Urin Wanka 0 San Gerónimo dr Tunán, p. 92.

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