Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22
José María de Pando, Colaborador de Gamarra Por: Raúl Rivera Serna. Pocas figuras como la de José María de Panda, tan discutidas e incomprendidas entre las que actuaron en la etapa inicial de la República. Hombre de cuna aristo- crática y de sólida formación intelectual adquirida en España, pertenece, cronológi- camente, a los tres períodos clásicos de nuestra historia: al Virreinato, a la Eman- cipación y a los comienzos de la República. Prestigiado por las importantes funciones administrativas y políticas que de- sempeñó en España, y contra lo que pudiera suponerse, en antecedentes de §u abo- lengo y el medio donde se formó, solicitó alguna vez de las autoridades reales el re- conocimiento de la emancipación de América, pedido que le fue negado so pretexto de la crisis internacional por la que atravesaba la Península. Rctornó al Perú en 1824, en junio de este año, precisamente, desembarcó en el Callao y se trasladó a Lima donde entró previa anuencia de Rodil, jefe de las fuerzas realistas de ocupación. Re- tomó más tarde al primer puerto y allí recibió la noticia de la victoria de Ayacucho. Regresó posteriormente a Lima, donde fue gratamente acogido por el Libcrtador Bo- lívar, quien, en antecedentes de su competencia en el manejo de la administración pública, lo nombró representante del Perú ante el Congrcso de Panamá y lo designó después Ministro. Fue a través de este cargo uno de sus más leales y dccididos co- laboradorcs v consecuente con los ideales del Libertador, trabajó tesoneramente por la implantaéión de la Constitución Vitalicia en el país, y fruto de la consagración de su lealtad y admiración hacia el héroe norteño es la Epístola a Próspero, que com- puso en su honor. :Mucho podría dccirsc acerca del pensamiento y la conducta de Panda frente a la política bolivariana en el Perú, pero este tópico es ajeno por ahora a nuestro propósito. Errado o no en su conducta política, él fue, innegablemente, pese al ata- que implacable de sus detractores, una de las figuras cumbres que actuó de acuerdo a las circunstancias y apoyó con el contingente de su sólida preparación intelectual los planes políticos del Libertador. La defensa de su posición está contenida en el Manifiesto qne escribió en 1827. Hay un interregno en la vida de nuestro personaje: es el período comprendido entre los últimos días de su actuación al lado del Libertador y los precedentes a los de su colaboración con el Presidente Gamarra. Corresponde él, a la época en que publicó el periódico "El Mercurio Peruano" (1827), que dejó debido a una enfer- medad. Dice Basadre, que desde las columnas de ese periódico preparó "mañosa- mente" el ambiente a favor de Gamarra y Gutiérrez de La Fuente, "con citas y elo- gios constantes de ambos jefes". "Por ello -agrega- no sorprende, que cele- brada la paz con Colombia, Gamarra fuera a Lambayeque a arreglar la com posición del ejército llevando como Secretario General a José María de Panda" (1). (1) Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú, t. 1, p. 140.
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