Boletín de la Biblioteca Nacional N° 2

Para la Historia de la Biblioteca Nacional Primeros decretos expedidos por el Gobierno del Perú en relación con la Biblioteca Nacional. Convencido sin duda el gobierno español de que la ignorancia es la columna más firme del despotismo. puso las más fuertes trabas a la ilustración del americano, conteniendo su pensamiento encadenado para impedir que adquiriese el conocimiento de su dignidad. Seme– Jame sIstema era muy adecuado ci su política; pero los gobiernos libres que se han erigido so– bre las ruinas de la tirania, deben adoptar otro enteramente distinto, dejando seguir a los hombres y a los pueblos su natural impulso hacia la perfectibilidad. Facilitarle todos los me– dios de acrecental'" el caudal de sus luces, y fomentar su civilización por medio de estableci– mientos útiles, es el deber de toda administración ilustrada. Las almas reciben entonces nue– vo temple, toma vuelo el ingenio, nacen las ciencias, disipanse las preocupaciones que cual una densa atmósefra impiden a la luz penetrar, propáganse los principios cor:servadores de los derechos públicos y privados, triunfan las leyes y la tolerancia, y empuña el cetro la filo'so– tia, principio de toda libertad, consoladora de todos los males, y origen de todas las acciones nobles. Penetrada del influjo que las letras y las ciencias ejercen sobre la prosperidad de un Es· tado; Por tanto declaro: l\'~Se establecerá una Biblioteca Nacional en esta Capital para uso de todas las per– sonas que gusten concurrir a ella. 2'!-EI Ministerio de Estado en el Departamento de Gobierno" bajo cuya protección queda este establecimiento, se encargará de toda lo necesario a su plantificación. Dado en Lima a 28 de Agosto de 1821.-2" de la libertad del Perú.- José de San Mar. tino - Juan García del Rio. 2 Todo lo que tiene un origen pequeño, y los establecimientos que más inmortalizaron al poder humano, algún dia sólo existieran en el embrión de las ideas del que los realizó. En me– dio del estrépito de las armas, y estando aún bajo el peso de las imponentes circunstancias de una célebre revolución, el Gobierno quiere tener la gloria de abrir al menos la puerta a la (jeneración presente, para que entre a participar el beneficio de los progresos que ha hecho la razón humana en los siglas que nos han precedido. El establecimiento de una Biblioteca Na– cional es uno de los medios más eficaces para poner en circulación los valores intelectuales, y hacer que los hombres de todas las edades se comuniquen reciprocamente los secretos que han escudriñ.ado en el fondo de la naturaleza. Mil veces felices los que vean cumplidos nues– tra3 votos!, mas ellos no podrán dejar de remontarse hasta el origen de cuanto existe en su ad– miración. A ella tendrán derecho todos los que animados de un celo nacional, coadyuven a la ejecución del siguiente decreto: El Supremo Delegado He acordado y decreto: 1'!-Se establecerá una Biblioteca Pública con el nombre de Biblioteca Nacional del Pe– rú: el colegio de la Libertad queda desde ahora aplicado a este objeto y los demás que tengan conexión con él.

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