Boletín de la Biblioteca Nacional N° 2
91 Que caiga, pues, con ese propósito, esta semilla sobre las tibias cenizas de la Biblioteca de Lima, para que allí florezca e! pensamiento de mi Patria con sus más generosos fulgores. El profesor de la Universidad de San Andrés, doctor López Rey, cum– plirá la honrosa misión de entregar esos libros que le ha sido encomendada, Luego, habló e! Prof. López Rey y Arrojo, expresando lo siguiente: Excmo. Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, Excmo. Sr. Ministro de Edu– cación, Excmo. Sr. Embajador de Bolivia, Señor Rector de la Univer– sidad Mayor de San Marcos, Sr. Director de la Biblioteca de Lima, Se– ñores: Al incendiarse la Biblioteca de Lima, toda la Cultura Americana sintió la grave pérdida que para la misma representaba tamaña desaparición, pues, en verdad esa Biblioteca más que estrictamente peruana, representaba en gran medida un acervo cultural. e histórico, genuinamente americano sobre e! cual había dos especies de dominio: uno de índole, que pudiéramos llamar jurídico, y que indicaba e! derecho de pertenencia de! Perú y otro, más pro– piamente diríamos con dominio espiritual y en e! que, a más del Perú, copar– ticipaban no de lejos, sino de cerca, sentidamente cerca, todas las naciones americanas ya que en esa biblioteca se hallaban los antecedentes históricos de muchas de ellas, siendo en cierto modo uno de los archivos continentales, en donde se podía hallar e! pasado de muy diversos países iberoamericanos. Sintiendo todas las naciones americanas ese vuestro justo dolor, sin re– gatear a ninguna su participaoión en e! mismo, Bolivia tan unida al Perú en múltiples aspectos, entre ellos e! de una fraterna vecindad que es hermandad, sintió e! impulso irrdrenable de socorrer en ese daño al país hermano, apor– tando para la formaclOn de la venidera biblioteca aquello que dentro de sus fuerzas y de su cariño por el Perú podía aportar o sea, en este caso: libros. y fué, la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, la que tuvo en Boli– via e! gesto inicial, que no será desde luego el único dentro de dicho país, de organizar una serie de envíos de los cuales éste es e! primero, para contri– buir en nombre de un interamericanismo y de una real hermandad a la for– mación de la nueva y pujante biblioteca limeña. Dentro de su modestia, tiene éste primer envío de la Universidad a que pertenezco, una doble significación: primera la ya apuntada de confraterni– dad amerieana y otra, la de significar más hondamente la índole boliviana de! mismo, al hacer que los libros que tengo el honor de ofreceros sean de autores exclusivamente bolivianos. Más tarde, vendrán los de otros, pero és– tos, los primeros de un gesto fraterno, hemos deseado que fueran eso: boli– vianos en toda su plenitud para afirmar aún más lo que todos ya conocemos: la hermandad de dos países: Perú y Bolivia, que tan íntimamente se halla cimentada y que en la hora cruenta de un incendio, desea una vez más mani– festarse ayudándoos en la magna obra de una reconstrucción cultural que a todos nos atañe, de una biblioteca que mediante vuestro esfuerzo y e! de to– dos los países de América y aún el de los hombres de buena voluntad, podrá ostentar en su día más que ninguna otra, e! honroso título, de siendo perua– na ser también netamente interamericana y aún habida cuenta del aporte de países. lejanos, e! de una biblioteca de formación intercontinental, dándo– se así un hermoso ejemplo e! de como los hombres y los países pueden realizar de consuno, la obra más alta que les puede ser asignada: e! resguardo, re– constn¡ción y mantenimiento de la Cultura.
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