Boletín de la Biblioteca Nacional N° 2
U na actuación relacionada con la Biblioteca Nacional En el local de la Embajada de Bolivia, se efectuó e! día 18 de Diciem– bre, una ceremonia en la que el Embajador de dicho país, Excmo. señor Eduar– do Anze Matienzo, hizo entrega del primer lote de libros con que Bolivia con– tribuye a la reorganización de la Biblioteca Nacional, y cuyo portador fue el Prof. Manue! López Rey y Arrojo. Asistieron al acto, el Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Alfre– do Solf y Muro; el Ministro de Educación Pública. ingeniero Enrique Laro– za; e! Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, doctor Pe– dro M. Oliveira; el Introductor de Embajadores, doctor Santias:¡o Bedoya; e! General boliviano, señor San Jinéz; el doctor Jorge Basadre, Director de la Biblioteca Nacional; el Profesor Manue! López Rey y Arrojo; Catedráticos de San Marcos y personal de esa Embajada. En primer término, hizo uso de la palabra, e! Embajador de Bolivia, Excmo. señor Anze Matienzo quien dijo: Excmo. Señor Ministro de Relaciones Exteriores. Excmo. Señor Ministro de Educación Pública, Señor Rector de la Universidad de San Marcos. Señores: Vaya decir no más que pocas palabras para agradecer la presencia de los ilustres Ministros de Estado y de tan dilectos amigos en este sencillo ac– to, añadiendo que con ella le confieren alta gerarquía y significación tras- cendente. . Esto es decir que aunque los hechos llevan en sí su mayor virtud ella adquier<; poder de irradiación cuando es de los hombres comprendida y de ellos acatada con generosa inspiración. En verdad la entrega de este primer lote de libros de autores bolivianos, para cooperar a la reconstrucción de la Biblioteca Nacional de Lima, si bien tiene relativo valor material posee en cambio e! primoroso relieve de la ins– piración moral. Quiere decir que las juventudes de mi Patria han sentido e! dolor de la irreparable destrucción de la Biblioteca de Lima por ser peruana la pérdid'l. y porque en tanto en cuanto tesoro cultural es acervo de Amé– rica. Bien está que nuestras juventudes ansiosas de paz y de amor en un mun– do turbado por irreparables pasiones hagan del libro no sólo e! vehículo de la cultura sino que lo conviertan en uno de los símbolos de la armonía y la fraternidad entre los pueblos.
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