Boletín de la Biblioteca Nacional N° 19-20

14 -obras impresas en estos idiomas, vocabularios! gramáticas, estudios filológi– cos y Hngüísticos- han sido adquiridos por el Gobierno peruano para incre– mentar los fondos de la Biblioteca Nacional; y antes de incorporarlos a nues– tras colecciones~ para ser puestos a la disposición de los especialistas, hemos juzgado que debíamos exhibirlos a la admiración del público culto, que vCl-á en ellos no sólo un exponente de la admirable, acuciosa actividad del profesor Rivet, sino una prueba~ para muchos inesperada, de 10 muy estudiadas y cul– tivadas que han sido estas dos lenguas, que por su interés intrínseco~ por lQS prodigiosos fastos del pueblo que las hablaba, y en fin por la inmensa área de difusión que alcanzó una de ellas, el quechua, ocupan sin duda el primer lugar entre las lenguas abotígenes americanas. Hace algunos años, Rivet y Créqui-Montfort publicaron su Bibliographie des Langues Aymará el Kichu8, obra monumental en cuatro volúmenes; y en ella el maestro, que además de ser un sabio era un bibliófilo, señaló con asterisco aquellos libros que había tenido oportunidad de ver personalmente, y con dos asteriscos, aquellos que se encontraban en su biblioteca particular. Pues bien. todos estos libros marcados con dos asteriscos en la obra de Rivet y Créqui~ Montfort, y que vienen a constituir muy aproximadamente la mitad de los li– bros conocidos sobre estos idiomas indígenas, se encuentran ahora en la Bi– blioteca Nacional. Figuran entre ellos, desde incunables americanos y rancios libros de la época colonial, hasta los modernos catecismos impresos por los lni~ sioneros actuales en el Perú y en Bolivia. La valiosísima adquisición que ha hecho el Gobierno en beneficio de la Biblioteca Nacional, trae inevitablemente a la memoria otra adquisición de gran importancia que vino a acrecentar en gran escala nuestras riquezas bi– btiográficas, que por aquel ento"nces renacían literalmente de sus cenizas: nle refiero a la biblioteca del General Justo, ~l eminente hombre de Estado argen– tino, que era como todos sabemos un insigne peruanista. Aquella adquisición se hizo, Señor Presidente, durante vuestro anterior período de gobierno, cUan~ cloel actual Ministro de Educación, como Director de la Biblioteca Nacional, presidía las tareas de reconstruir la In~titución que había sido destruida por un incendio. Ambas adquiskiones, cada· cual por motivos especiales, revisten una importancia singular; si la biblioteca Justo nos proveyó de muchísimo material peruano o relativo al Perú, la adquisición de la biblioteca Rivet tiene una trascendencia por decirlo así ecuménica: ella viene a convertir a la Biblio– teca Nacional peruana en el primer centro del mundo para los estudios que- chuistas y aimaristas, ' Teniendo en cuenta la enorme significación que para la Biblioteca Na– cional y en general para la cultura del país tiene esta adquisición, me he per– mitido rogar a usted, Señor Presidente, y al Señor Ministro de Educación. se dignen honrar con su presencia esta sencilla ceremonia inau gura1." Acto seguido, el Ministro de Educación Pública, doctor Jorge BasadI'c, leyó el discurso siguiente: Señor Presidente de la República, Señoras y señores: "En la casa que construísteis desde sus cimientos después de prolongar su área considerablemente como nunca tuviera antes hacia la avenida Abancay y la antigua calle Botica de San Pedro y a la que dísteis libros, equipo, orga– nización y personal después de que se había convertido en escombros y ceni~

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