Boletín de la Biblioteca Nacional N° 19-20
114 bliográfico propiamente dicho. cabe reconocer su adecuación a los limitados fínes de una nómina, y lo curioso que resulta haber iocluído a cada sutor s610 a mérito de una obra, oscureciendo la noción de la genialidad que puede re– velarse en la producción versátil y fecunda, o debilitando la pretendida exal– tación de la sabiduría de los escritores coloniales. Es decir que, al reunir dis– persas noticias acerca de libros éditos e inéditos, y dar prestancia a escritores cuya obra sólo existe a veces en los ecos de una fama hechiza, el esfuerzo rea– lizado por Carlos Prince es apreciable como testimonio de una plausible vo– luntad de coadyuvar al estudio de la literatura peruana colonial. Aunque afectara los caracteres elementales de un catálogo de librero, redujera sus informaciones a los fondos existentes en algunas bibliotecas estadounidenses, siguiera un criterio lato que le permitió incluir obras de dis– tinta especie, y adoptara sólo un ordenamiento alfabético, puede reconocerse a Sturgis E. Leavitt el esfuerzo inicial en la formación de una biblio– grafía moderna de la literatura peruana, o, para ser más exacto, la de– nuncia de su flagrante necesidad. Fué aquella A bibliography oi Perovian Literature (1821-1921). inserta en The Romanic Review -vol. XIII, N" 2; Nueva York, IV-VI de 1922-; y atendiendo a ella juzgó Raúl Porras Ba– rreneéhea -en Bolerin Bibliográfico; vol. 1, N" 4, p. 29; Lima, X-1923- que el autor había ~'prestado a la historia literaria peruana Wl meritorio servicio". Pero el distinguido profesor continuó acopiando notas sobre la materia y al cabo de diez años dió a la publicidad Wl trabajo que, aun siguiendo las pautas ya enunciadas, ofrecía una apreciable guía para el conocimiento de la literatu– ra peruana. Con previsora modestia, en la cual se revela una justa conciencia de sus limitaciones. la llamó A tentative bibliography oi Perovian Literaiure (Cambridge, Harvard University Press, 1932). Y, no obstante puntualizar sus deficiencias y omisiones, en un ensayo que ha llegado a servirle de comple– mento, Jorge Basadre'-en Bolerin Bibliográfico: vol. VI, N° 2, pp, 28-38; Li· ma, VI~1936-- estableció que '~nadie puede disputarle el titulo de iniciador de la moderna bibliografía literaria en el Perú". En el plan de La Literatura Peruana~ Luis Alberto Sánchez consideró discreto incluir una exposición previa acerca de las "fuentes utilizadas" en el curso de sus investigaciones. Después de haber aparecido en la primera edición (Lima, 1928), enmendó puntos de vista, agregó noticias, y a la postre hubo de reescribir tal exposición para darla nuevamente a la estampa (Lima, 1956; y Buenos Aires, 1950). Según se desprende inmediatamente del título -Fuentes bibliográficas para la historia de la Literatura peruana-, su proyección es muy especializada, porque afecta a los libros que ofrecen Hmaterial informativo" so~ bre la literatura peruana, y aún el mismo autor previene que es posible se le es– capen "muchos nombres y títulos ya leídos y hasta usados, pero no registrados debidamente" a causa de ingratas circunstancias que repetidas veces 10 alejaron de sus papeles. Equivale a una bibliografía seleccionada, o es -corno lo su– giere el propio Luis Alberto Sánchez-, un derrotero bibliográfico en el cual puede hallar el estudioso las orientaciones básicas para la penetración en la literatura de una época o la obra de un autor.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx