Boletín de la Biblioteca Nacional N° 13
88 clOn y hermosura", que fuese 'su Jefe y Director nato el propio Ministro de Estado. Son estos decretos verdaderas lecciones de civismo; su contenido tie– ne el valor inestimable de 10 supremo. No son simples palabras esquemáti– cas, son conceptos reales de 10 que significa la cultura en los pueblos como principio y fin de todo perfeccionamiento humano y son al mismo tiempo una cátedra de motal, de una moral pura que obliga sin violencias, y despierta en las mentes el ansia de saber, el anhelo de ser, la voluntad de acción, el espíritu de paz que enaltece la vida y la dignifica. Abrir las puertas de una Biblioteca "a los que gusten concurrir a ella" es señalar un. camino certero a los pueblos, es prestar a la juventud el apoyo a sus deseos de ser útil¡, satis– faciendo sus inquietudes y fomentando la virtud. San Martín quería la ilus– tración de la juventud, pero la quería sin apresuramiento, sencillamente, gra– dualmente, tal como 10 exigen las normas elementales del conocimiento yendo de 10 simple a 10 complejo en el proceso de la cultura. Esta doctrina, que como todo 10 que produce y realiza el Libertador tiene el sello de 10 genial, toda ella sigue el curso natural a que obliga su pro– pio desenvolvimiento, y el 8 de febrero de 1822, inspirado en las propias convicciones de San Martín, se dicta otro decreto que es igualmente la expre– sión de la profunda fe que tenía .el Libertador por el pueblo. "Todo 10 gran– de, tiene un origen pequeño". Bastaría esta frase para demostrarlo. Pero aun para mostrar cuánto valor atribuía el genio administrador de San Martín a las manifestaciones del espíritu se expresa "que el Gobierno quiere tener la gloria -la gloria, repito textualmente, señores- de abrir al menos la puerta a la generación presente para que entre a participar en el beneficio de los progresos que ha hecho la razón humana en los siglos que nos han precedido" y aun hay, señores, una invocación vibrante, llena de comprensión solida– ria y de calor humano: "mil veces felices los que vean cumplidos todos nues– tros votos". San Martín, el genio tutelar de Argentina, había dado al Perú una prueba de amor por esta tierra, creando una institución que sería en el futu– ro el más alto galardón de la cultura de su pueblo. Los rayos de luz emana– dos del conocimiento, de la poesía, de la filosofía, de la cienc.ia , llegan al pue– blo peruano en todo su plenitud, para poder seguir así la trayectoria de la emancipación política que él le había trazado como visionario. El héroe de Chacabuco y Maipú, el guerrero insigne, era también el genio que impulsó el soplo de la cultura como medio de afirmar una nacio– nalidad, con todo el esplendor de un estado libre, justo y soberano. En la nueva Argentina, que tiene la sensibilidad del ideal sanmarti– niano, donde los valores intelectuales y morales predominan como base de una nueva estructuración social cimentada en la justicia, el derecho y la ver– dad, la cultura adquiere, en este momento en que conmemoramos el Centena– rio de la entrada a la inmortalidad del Libertador, por la acción luminosa de su conductor y también visionario estadista, forjador y realizador de es– peranzas, que ama a su pueblo con el ejemplo vivo de San Martín, las expre– siones vitales que animan y alientan la vida de un pueblo en su afán de su-
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