Boletín de la Biblioteca Nacional N° 13
25 do y continuará siendo foco universal del saber, desde donde irradian hacia otros pueblos las más altas conquistas literarias, cien~íficas y artísticas del es– píritu humano. Los millares de libros que vienen a enriquecer la Biblioteca Nacional del Perú forman un acervo riquísimo y variado, donde han de acudir nuestros estudiosos a robustecer sus puntos de vista, y a estimular constructivamente sus inquietudes espirituales. Estas obras, además, escritas por los más conno– tados exponentes de la mentalidad francesa de los siglos XIX y XX han de reemplazar con ventaja a nuestras colecciones desaparecidas en el incendio ocurrido en el año 1943. Y ante tal consideración, séame permitido relevar en estos momentos la actitud noble y generosa de la República Francesa al acu– dir tan fraternalmente en ayuda de nuestro patrimonio cultural, no obstante las exigencias de reconstrucción de sus propias bibliotecas. Esta demostración de simpatía no es nueva en la Historia de nuestro pueblo. Ningún peruano olvida que muchos hijos de Francia vinieron y vie– nen a nuestro país con un amplio y amistoso sentido de colaboración. Basta recordar que desde los lejanos días del Virreinato, Gaudet, La Condamine y Bompland llegaron a nuestras playas para estudiar trascendentales problemas de carácter geográfico, que ya en los días de nuestra vida independiente, com– prometiendo nuestro reconocimiento. Para el que habla, es particularmente grata la ceremonia en que tan significativamente, se entregan a la Biblioteca Nacional estas ricas coleccio– nes bibliográficas. Me es grato por doble motivo; porque ella tiene lugar cuan– do me encuentro al frente del Portafolio de Educación Pública; y porque ella revive en mi espíritu los inolvidables días que pasé en Francia estudiando en una de sus Academias Militares. En aquella oportunidad pude apreciar de cerca las muy altas virtudes que adornan a ese admirado pueblo, en el cual se han conjuncionado maravillosamente el indomable espíritu galo, el tradicio– nal amor por la libertad, propio de los franceses medioevales, la exquisita cul– tura grecolatina y el cosmopolitismo abierto y acogedor, que es peculiar en la política internacional de la Francia de hoy. Piensa muy bien, por eso, el se– ñor Embajador, cuando alude a la necesidad de un renacimiento del aprendi– zaje de la lengua francesa en nuestro país, anhelo que encontrará siempre en mi Despacho la más cordial simpatía y el más amplio apoyo. En nombre del Gobierno y del pueblo peruano, por el digno intermedio de V. E. doy al Gobierno y al pueblo de Francia las más expresivas gracias por este donativo de inapreciable valor que entrego desde hoy a la inteligen– te custodia del Director de la Biblioteca Nacional. Y, para que se aprecie cabalmente la importancia del donativo hecho por el gobierno de Francia a la Biblioteca Nacional, ofrecemos en seguida una relación completa de los volúmenes entregados:
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