Boletín de la Biblioteca Nacional N° 13

20 española en el Japón, y el martirio de sus sacerdotes, algunos de la orden de San Ignacio. Llegados a la parte que podríamos llamar genealógica, aun cuando es– tt.ictamente no 10 sea, hay que considerar como muy interesante y útil para la consulta de esta materia la obra de Jerónimo de Quintana: A la muy ano tigu,a, noble y coronada villa de Madrid (Imprenta del reyno, 1629) y que trae los folios 265 y 266, que en otros ejemplares iguales aparecen censura– dos desde 1747 por orden del Consejo 'de Castilla. También podría servir la Suscinta descripcion de las exequias de Doña Maria Luisa de Borbón, así como la obra de Cristóbal de Lozano: Los Reyes nuevos de Toledo, que e9 una primera edición (Madrid, 1674) Y la de Juan de Montemayor: Parecer que dió en la junta acerca del casamiento de sus altezas, muy rara. También 10 es el libro de Pablo de Granadá: Causa y origen de las felicidades de España y casa de Austria, (Madrid, 1652) que es un ejemplar bastante raro, y que Palau tan solo cita para indicar a la Biblioteca Provincial de Sevilla como poseedora. Y por último el libro de Juan Antonio Vera y Zúñiga, de quien Palau dice que usó en sus libros el nombre de Vera y Figueroa o también Vera y Zúñiga,siendo en realidad Juan Antonio de Vera y Avila, y que pa– rece ser una primera edición titulada: El Embaxador. .. comendador de la Barra en la orden de Santiago, señor de Villas de' Sierra Brava (Sevilla, por Francisco Lyra, 1620). Como se ve, libros todos estos muy interesantes por su rareza, útiles para el conocimiento de la historia cultural de España. Pasando a otras materias, destacamos con estas adquisiciones un ejem– plar del Decretalium compilado por el Papa Gregario IX, que según las des– cripciones dadas por Brunet debe pertenecer a las ediciones hechas en 1473, y por 10 tanto es un incunable; además tiene importancia como parte prin– cipal del derecho canónico. Otra obra importante es la llamada Pars Hyenalis. Sermonun Dominicalium, (París, 1528), que consta de dos partes, de las cua– les posee la Biblioteca, la que lleva por título: Pars Aestivales o sea la segun– da, que es la misma que existe en la Biblioteca Colombina, que fundara Fer– nando Colón, en la ciudad de Sevilla. Igualmente hay que considerar, si bien no tiene la importancia de es– tas dos primeras, la obra de Diego Matute de Peñafiel y Contreras: Prosa· pia de Christo en la parte correspondiente a Discurso y digresión fechada en Baeza, por Martín Fernández Zambrano, 1614, obra que fuera vista por Hi– dalgo y Gallardo, y que figuró en la exposición histórica europea y en un an– tiguo catálogo europeo, según' dice Palau, y que Vindel y Nicolás Antonip ci– tan. Importantes también son las obras de Guillén y Colón: Sermones y Ora– ciones y la llamada Palestra sagrada y duelo cortesano, así como la de Pablo J. de Arriaga: Rhetoris cristiani; que son todas primeras ediciones. Y por úl– timo hay que nombrar, aun cuando sea ya materia filosófica la una, y de de– recho la otra, las obras de Juan Pérez de Moya: Philosofía Secreta y de Jo– seph de Covarrubia: Máximas sobre recursos de fuerzas y protección . .. (Ma– drid, 1785) que Palau cita sin tener1a.

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