Nicaragua 1940 (década) 1981 127 181 3,7 Costa Rica 1938 1971 236 446 64 895 3,0 Panamá 1941 1987 54 513 22 070 2,4 *No incluye periódicos ni revistas. Fuentes: Solano Murillo, 1995 (pp. 98-100, 103); Arteaga, 1995 (pp. 199, 202, 205, 210); Castillo López, 1995 (p. 296); Maldonado, 1995 (pp. 313, 321); Coloma González, 1995 (pp. 371, 373, 376); Solís & Rodríguez de Robles, 1995 (pp. 382-385, 397); Flacso, 1992 (p. 13). Los avances indicados no estuvieron exentos de considerables pérdidas y deterioros. La extraordinaria colección Lambruschini, según la denuncia dada a conocer por Ramón López Jiménez el 5 de julio de 1970, durante una conferencia para celebrar el centenario de la Biblioteca Nacional de El Salvador, había sufrido un verdadero «vía crucis»: [E]s algo que duele hasta la entraña. No voy a narrar ese calvario del libro, de los libros más valiosos […]. Pero sí quiero pregonar muy alto, que entre el 2o. y el 3r. piso de esta casa yacen como muertos —no sé— acaso más de 2,000 volúmenes de la primitiva colección Lambruschini. Están amontonados en una pequeña habitación, sin luz ni aire, colocados en el suelo, dañados por la humedad de la[s] baldosas de cemento. La puerta de acceso a ese minúsculo cuartito no tiene llave. Las bisagras de la única puerta no tienen tornillos están amarradas con alambres. ¿Cuántos han desaparecido? ¡Quién sabe! Pero la verdad es que están tirados en el suelo, amontonados como materiales de construcción (Arteaga, 2000, pp. 6-7). El descuido precedente fue seguido, en octubre de 1986, por un terremoto que destruyó el edificio, evento sísmico al cual se sumaron fuertes lluvias que sepultaron los textos bajo el peso de los escombros y el lodo (Arteaga, 1995, p. 198). El caso de Nicaragua fue similar: tras el movimiento telúrico de diciembre de 1972 y el incendio posterior, únicamente sobrevivieron 7653 de unos 80 000 volúmenes (Coloma González, 1995, p. 372). La Biblioteca Nacional de Costa Rica, catalogada por Gropp en 1951 como «la mejor organizada y más importante de Centroamérica» (Solano Murillo, 1995, p. 98), fue víctima de algo más que de fuerzas naturales: en 1971, al trasladarse a su nueva sede, el bello inmueble decorado por Povedano a comienzos del siglo XX fue demolido para construir un estacionamiento para vehículos; y veinte años después, a mediados de 1991, un amplio conjunto de obras impresas en San José 99
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx