Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Los enfoques que hasta muy recientemente predominaron en la investigación histórica de las bibliotecas nacionales, tanto en América como en Europa, tendieron por lo general a acentuar los factores institucionales y administrativos —en una dimensión descriptiva más que analítica— y a privilegiar el estudio por país, en vez de incorporar perspectivas comparativas (Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica, 1995; Peatling, 2004, pp. 33-47). La visión de conjunto que ofrece este artículo permite identificar los procesos comunes y las especificidades de los diferentes casos centroamericanos, y precisar los contextos sociales, culturales y políticos en que cada institución fue fundada y su relación con los proyectos nacionalistas de que formaron parte. CULTURA IMPRESA E IDENTIDADES El viajero alemán Julius Froebel, quien visitó Nicaragua entre 1850 y 1851, fue agradablemente impresionado por un médico de la ciudad de Granada, quien siendo inclinado a la metafísica se sentía enormemente atraído por la filosofía alemana, en la cual se había iniciado leyendo libros franceses llegados de algún modo a Nicaragua. «Los alemanes», apuntó, «tienen un gran filósofo llamado Schlegel autor de un libro titulado Filosofía de la Vida. Y tienen otro gran filósofo de apellido Hegel, pero a éste es muy difícil entenderlo» [...] los más abstractos metafísicos de Alemania no debieran olvidar, y en especial si tienen la desgracia de ser traducidos al francés, que pueden causar perjuicios en Nicaragua (Froebel, 1978, p. 24; los entrecomillados y las itálicas son del original, cuya ortografía se respeta en esta y en todas las citas textuales). La sorpresa de Froebel fue similar a la de otros científicos y aventureros europeos y estadounidenses: al viajar por Centroamérica después de 1821, fueron testigos del proceso de expansión del consumo de libros profanos. El acceso a obras de este tipo fue muy limitado durante la época colonial, una condición que obedeció más a la pequeñez del mercado que al control efectuado por las autoridades. Los títulos prohibidos, casi siempre vinculados con la Ilustración, circularon muy poco: en el ocaso del siglo XVIII, el tráfico se concentró en Guatemala y se basó en tan escasos ejemplares que no era excepcional la existencia de copias manuscritas del material impreso disponible (García Laguardia, 1969). 77

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