Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

248 Sobre las prioridades y promesas de la Revolución en su primera década véase García Luis, 2008; Levinson & Brightman, 1971; Thomas, 1971; Matthews, 1975; y Lievesley, 2004. 249 Felipe Pérez Cruz relata: «El maestro alfabetizador trabajaba por el día con su anfitrión en las labores agrícolas, y por la tarde y noche enseñaba a los analfabetos. Vivía en la casa hasta que todos los miembros de la familia aprendían a leer y escribir» (Pérez Cruz, 2001, p. 180). 250 Véase Abendroth, 2009, pp. 73, 86. Los responsables de la campaña, por su parte, creían haber alfabetizado a todos los analfabetos que lograron localizar en el censo, cerca de 750 000. 251 Son numerosos los estudios sobre la campaña de alfabetización. Sobre sus orígenes en las guerrillas de la Selva Maestra, véase Suárez Amador, 2009. Estudios específicos de la campaña son los de Pérez Cruz, 2001, y Abendroth, 2009. Sobre los efectos de la campaña en el proceso educativo, véase Leiner, 1984. Literatura sobre los brigadistas hay mucha, entre ellos, Levinson & Brightman, 1971. 252 Mark Abendroth escribe: «El ataque de Estados Unidos sobre los aeropuertos cubanos, las declaraciones de Castro sobre la naturaleza socialista de la Revolución, y la invasión a la Bahía de Cochinos, todos ocurrieron en abril [de 1961] mientras la movilización masiva de la Campaña [de alfabetización] estaba en marcha» (2009, p. 19). 253 Se trata de un discurso pronunciado en Santa Clara, en enero de 1961, con ocasión de la graduación del segundo contingente de maestros voluntarios. Dice Fidel Castro: «[…] las patrullas de milicianos obreros, que están tomando posiciones y moviéndose entre los cerros, llevan cada uno de ellos, una pequeña biblioteca y una cartilla de alfabetización, es decir, que no solo van a combatir y liquidar a los elementos contrarrevolucionarios, sino que van a desarrollar, al mismo tiempo, la Campaña de Alfabetización en el Escambray […]. Ninguna fuerza militar en la historia del mundo hubiese llevado juntos estos dos instrumentos: el fusil y la cartilla de alfabetización» (citado por Suárez Amador, 2009, p. 29). 254 En Rusia, el nuevo capital libresco en manos del Estado llevó a imaginar la formación de importantes bibliotecas en zonas rurales. Con el tiempo, sin embargo, los líderes se dieron cuenta de que no habría suficientes lectores en el campo y comenzaron a enviar las colecciones hacia las grandes ciudades (Egorov, 1930). 255 Existen varias ediciones en español de la obra de Chubarian, de las cuales la más difundida tal vez sea la edición de 1976 de la Editorial Científico-Técnica de la Habana. Chubarian es conocido por haber enfatizado que el objeto de la Biblioteconomía es investigar la función social y económica de las bibliotecas, en particular su mediación en la relación libro-sociedad. 256 El Partido del Pueblo Cubano —u Ortodoxo— fue un partido cuyas principales consignas fueron el nacionalismo antimperialista y la lucha contra la corrupción. 257 Desde su juventud, trabajó en la biblioteca del Lawn Tennis Club, una asociación de élite. Allí dictó los primeros cursos de manejo bibliotecario. Desde 1938 trabajó en la biblioteca de la Universidad de La Habana y fue nombrada jefa de Hemeroteca en 1943. 354

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