Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

«UN VERDADERO TEMPLO ALZADO AL SABER HUMANO»: RICARDO PALMA Y LA BIBLIOTECA NACIONAL DEL PERÚ Pedro M. Guibovich Pérez «La antigua y rica Biblioteca del Perú fue transportada a Chile. En el último cuarto del siglo XIX han sido los libros, el pan de la inteligencia, considerados como botín de guerra. Hemos retrocedido a los tiempos bárbaros del califa Omar» (Palma, 2005, I, p. 255). De esta forma le expresó el escritor Ricardo Palma a Marcelino Menéndez y Pelayo su estado de ánimo ante el saqueo del que había sido objeto la Biblioteca Nacional del Perú por la oficialidad militar chilena durante la ocupación de Lima entre 1881 y 1883. A continuación, Palma le refirió que el gobierno peruano había decretado la fundación de una nueva biblioteca, además de honrarle con la dirección de la misma. Y agregó: «El país ha acogido con entusiasmo el propósito y, en menos de quince días, he recibido donativos por más de diez mil volúmenes». En el contexto de la posguerra, con un país en ruinas y sin recursos económicos, no extraña que Palma concluyese su epístola haciendo un pedido de libros en términos que lo harían célebre: «Un bibliotecario mendigo se dirige, pues, al ilustre literato, para pedirle la limosna de sus obras, y que avance su caridad hasta solicitar de sus esclarecidos compañeros, en las Academias de la Historia y de la Lengua, contribuyan a la civilizadora fundación encomendada, más que a mis modestas aptitudes, a mi entusiasmo y perseverancia» (Palma, 2005, I, p. 255). El apelativo de «bibliotecario mendigo» le ganó fama a Palma en vida y, sobre todo, en la posteridad. Es conocido su trabajo no de fundación, sino de reconstrucción de la biblioteca. Mucho se ha escrito sobre ello, en gran parte en tono encomiástico. Sin desmerecer esas lecturas que han hecho de Palma una suerte de héroe civil en el Perú de la posguerra, poco o nada se ha dicho acerca de la función que, según él, debía cumplir el primer 29

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