Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

posteriormente también adquirida para el acervo de la Comisión de Ceará. Considerando la fauna local, este título pudo sin duda interesar a los directores del Museo, así como también el primer volumen de los Annales du Muséum d’Histoire Naturelle de París de 1802. Este incluía, entre otros artículos de profesores de la institución que fue modelo y referencia para la construcción del Museo de Río de Janeiro, una descripción de los topacios brasileños por Haüy, el mineralogista cuyo sistema de clasificación fue seguido y perfeccionado por Berzelius y Beudant —profesionales para ese entonces más actualizados—. Esto indica que tales libros o existían en el museo o sus directores tenían acceso a ellos. Con la Colleção das notícias para a história e geografia das nações ultramarinas que vivem nos domínios portugueses ou lhes são vizinha, publicada en cinco volúmenes entre 1812 y 1841 por la Academia Real de las Ciencias de Lisboa, llegó al museo, proveniente de la Biblioteca Pública, un material conocido por los estudiosos luso-brasileños del siglo XVIII: Desenhos de gentios, animais, quadrupedes, aves, amphibios, peixes e insectos: prospectos de cidades, villas lugares, povoações, fortalezas edificios, rios e cachoeiras da Exposição Philosophica do Pará, Rio Negro, Mato grosso e Cuyabá. Copiados do real Jardin Botânico, de Alexandre Rodrigues Ferreira (2 volúmenes, s/f). Las obras portuguesas Flora Lusitanica (1804), del director del Museo de Lisboa, Francisco A. Brotero; Flora Conchincinensis (1790), del naturalista João de Loureiro; y Florae Lusitanicas et Brasiliensis specimen (1787), de Domingos Vandelli, organizador de los Museos de Ayuda y de los cursos de Filosofía Natural de la Universidad Reformada de Coimbra, llegaron juntas al Museo, con la Flora Zeylanica de Lineu (1747). El ejemplar del museo es referido como una edición de 1748 impresa en Ámsterdam por J. Wetstenium. En esa transferencia, el museo también habría recibido, entre otras obras, aquella que fue considerada la más antigua de su biblioteca: la Historia Naturale de Plínio, publicada en Venecia por Philippi Ueneti en 1481, que posiblemente perteneció a la emperatriz Leopoldina de Habsburgo, primera esposa de D. Pedro, el primer emperador de Brasil. Asimismo, destacaban el libro del naturalista Willem Piso —al cual acompañaría Mauricio de Nassau en la ocupación holandesa de Recife—, De Indiae utrusque Re Naturali et Medica (1658) y la obra de Johann Jacob Scheuchzer, Herbarium Diluvianum (1709); el autor de esta última, publicada en Leiden en 1723, se basó en las numerosas plantas de su 274

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