Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

estudios de las ciencias de la información, trabajos más recientes —- reconociendo que el periodo colonial atrajo principalmente el interés de los historiadores— continúan señalando la urgencia de retomar las fuentes y la importancia de los análisis interdisciplinarios a partir de nuevas perspectivas (Reifschneider, 2011; Rodrigues, 2011; Santos, 2010, entre otros autores). En este escenario de posibilidades, las ahora reconocidas como infraestructuras epistémicas articuladas en una economía del conocimiento, conocidas como las LAM (Library, Archives, Museums) (Hedstrom & King, 2006a; 2006b), comenzaron a despertar el interés en distintas comunidades de investigadores, inclusive en Brasil. Sin embargo, fueron los historiadores, siguiendo las tendencias internacionales en los estudios del libro, los principales especialistas que se acercaron a las prácticas de lectura en Brasil, la existencia y el comercio de libros y las bibliotecas públicas y particulares que proliferaron en las distintas regiones del país en el siglo XIX. Este trabajo no se propone realizar una revisión del campo, que cuenta con diversos estudios sobre bibliotecas como la Livraria Pública de Bahía de 1818 (Nizza da Silva, 1971; Silva, 2010), la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, esta última con bibliografía propia, o las bibliotecas de diferentes figuras públicas que, por su actividad profesional, por ocio o por acumulación de patrimonio económico y cultural, quisieron y supieron preservar sus bibliotecas particulares y posibilitaron así análisis más densos sobre sus gustos de lectura (Ferreira, 2009). En este escenario, marcado aún por ausencias significativas, se destaca una línea de investigación, muy alentadora para estudios futuros, inaugurada en la década de 1970 por los trabajos sobre las bibliotecas científicas del país de la reconocida historiadora luso-brasileña Maria Beatriz Nizza da Silva (1973). Estos estudios aún no han tenido la continuidad que merecen. Algunas perspectivas analíticas privilegiaron la interpretación del país como una colonia de exploración en oposición a las colonizaciones de poblamiento del hemisferio norte; también se enfocaron sobre la esclavitud y el Imperio —que perduraron durante todo el siglo XIX— como factores que imposibilitaron las prácticas científicas, incluso dentro de los reducidos sectores medios (Camenietzki, 2003). Estas interpretaciones hacen difícil —o por lo menos no estimulan— la plena inserción de los estudios históricos y sociales de las ciencias y tecnologías dentro de las principales claves interpretativas de los procesos de cultura científica de las sociedades brasileñas. 268

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx