Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

casas de autores como Ernest Hemingway, Marcelino Menéndez y Pelayo, Gregorio Marañón, Samuel Johnson, Mark Twain y Benito Pérez Galdós. 123 «Una visita a la sorprendente biblioteca de Mario Vargas Llosa», BBC, 26 de enero de 2017 (http://www.bbc.com/mundo/noticias-38362244). 124 Véase también Ribeyro, 1976. 125 Ribeyro (2003, p. 423) admitió que se trata de un relato autobiográfico. Esto fue confirmado por su hermana Mercedes: «La biblioteca famosa de “El polvo del saber” es real, la tuvo el tío Ramón Ribeyro, en la casa de la Av. Alfonso Ugarte» (Esteban, 2014b, p. 290). 126 Esos libros eran, junto con un escritorio, una máquina de escribir y algunos enseres domésticos, lo único que, según Ribeyro, podría dejar de herencia a su esposa e hijo si muriera en ese momento. 127 Información proporcionada por Paul Baudry. 128 Una de las mayores bibliotecas privadas de las que tengo noticia, la del historiador británico Lord Acton —estimada en 70.000 volúmenes— fue definida como un «instrumento de trabajo» que tenía poco que ver con «el gusto y la bibliofilia» (Pearson, 2006, p. 181). 129 «Conrad y los soldados de plomo», entrevista con Jesús Marchamalo, 7 de marzo de 2013, <https://www.youtube.com/watch?v=u57TC8xcDoI>. 130 Es imposible resumir adecuadamente el bastante polémico caso de la biblioteca de Franklin Pease, que fue objeto de un intenso intercambio entre su viuda, Mariana Mould, y el exdirector de la BNP, Ramón Mujica Pinilla. Véase, entre otros documentos, Mould de Pease, 2001, y Mujica Pinilla, 2013. Hasta donde alcanza mi conocimiento, unos 8000 volúmenes se hallan depositados en la BNP y están al servicio de los lectores; otra cantidad, ascendente a unos 7000 volúmenes, está en manos de la familia del historiador. Véase Hernández Astete, 1999. 216

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