«había reunido primeras ediciones ya inencontrables. Las acariciaba como se acaricia a una mujer amada […] no será igual leer los mismos libros en otras ediciones, con distintos perfumes» (Sánchez, 1987, pp. 183-184). 110 Documento inédito producido por Hugo García Salvatecci. Me lo hizo llegar un colega que prefiere permanecer en el anonimato. 111 Comunicación personal de Marlene Polo Miranda, 12 de setiembre de 2014. 112 Véase, entre sus muchos trabajos dedicados al periodismo, Denegri Luna, 1964. 113 Otra excepción parece haber sido Raúl Porras Barrenechea, quien abría su biblioteca a investigadores, aunque todo indica que de manera muy selectiva. El arqueólogo Duccio Bonavia dejó este testimonio: «Desde ese año de 1957 hasta la muerte del maestro, estuve frecuentando su casa con regularidad aprovechando de esa inolvidable biblioteca, de esos libros en los que muchas veces las notas al margen de las páginas escritas con la letra menuda tan característica de Porras, eran más interesantes que el texto mismo» (Trillo, 2017, p. 213). 114 Para una evocación de la biblioteca de Denegri Luna como lugar de tertulia, véase también Tord, 2000. 115 Sobre la biblioteca británica diría: «aquí he sido inmensamente feliz, más que en ningún otro lugar del mundo» (Vargas Llosa, 2012, p. 1127). 116 Según Vargas Llosa, se encontró con «un espectáculo pavoroso»: «Una verde capa de moho cubría los libros, a través de la cual se divisaban, como en una coladera, los agujeritos por donde las polillas habían entrado a hacer estragos. Muchas de esas cajas eran ya solo polvo, mistura y alimañas y debieron ir a la basura. Menos del tercio de mi biblioteca sobrevivió a la inclemencia iletrada de Lima» (Vargas Llosa, 1993, p. 469). 117 Según Xavi Ayén, en 1974, antes de regresar al Perú, Vargas Llosa donó parte de su biblioteca a la Universidad Autónoma de Barcelona (Ayén, 2014, p. 493). 118 Una descripción de la biblioteca que Vargas Llosa tenía en su domicilio en Barranco se puede leer en Vilela, 2011. 119 <https://www.youtube.com/watch?v=vAFJ6gfW0nw>. 120 «Me interné en la selva de las librerías, por los vericuetos suburbiales de las de segunda mano o por las naves catedralicias de las grandes librerías de Francia e Inglaterra. Las manos me salían polvorientas, pero de cuando en cuando obtuve algún tesoro, o por lo menos la alegría de presumirlo […]. Mi biblioteca pasó a ser considerable. Los antiguos libros de poesía relampagueaban en ella y mi inclinación por la historia natural la llenó de grandiosos libros de botánica, iluminados a todo color, de pájaros, de insectos, de peces. Encontré por el mundo milagrosos libros de viaje, Quijotes increíbles, impresos por Ibarra; infolios de Dante con la maravillosa tipografía bodoniana; hasta algún Moliere hecho en poquísimos ejemplares» (Neruda, 1974, pp. 376-377). 121 <https://www.youtube.com/watch?v=vAFJ6gfW0nw>. 122 En abril de 1986, por ejemplo, Vargas Llosa visitó la casa de William Faulkner, uno de sus escritores favoritos. En una entrevista con Raymond Williams luego de esa visita, admitió que es «muy fetichista con los escritores: me conmueve mucho ver sus libros, sus manuscritos, los otros objetos» (Williams, s.f.). En el libro Mario Vargas Llosa. La libertad y la vida (Lima: Planeta, 2008) se reproducen fotografías del escritor en las 215
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