Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Véase el número especial sobre «Bibliotecas de la Ciudad de los Libros», Artes de México, 108 (2012). 93 Un listado muy parcial de los libros que han sido transferidos a la Biblioteca Mario Vargas Llosa en Arequipa se encuentra aquí: http://bibliotecaregionalmariovargasllosa.org/portal/images/Catalogo_Biblioteca_MVLL.pdf. 94 Günther no solo coleccionaba libros, sino también folletos, revistas, mapas, fotografías, grabados y toda clase de materiales impresos relacionados con la historia de Lima. Una nota periodística nos da una idea de cómo fue formando su colección: «Algunas [piezas] las fue adquiriendo en libreros de viejo en el Centro, otras en sus incursiones en callejones de Barrios Altos y algunas más en sus viajes por el Perú, como un mapa de 1864 que encontró en un gallinero en Ayacucho. Recuerda que antes de su fiebre limeña tenía una colección variada. Por ejemplo, había comprado el primer folleto publicado en Iquitos. Tiempo después decidió especializar sus búsquedas. Empezó por canjear lo que tenía. “Me hice amigo de los arzobispos de Cusco y Puno. Con ellos intercambiaba libros sobre sus ciudades y a cambio me daban material sobre Lima. Incluso hice obras gratis a cambio de libros”» (Gonzales, 2011). 95 En su testamento, Porras Barrenechea dejó explícita su voluntad: «Deseo que mi Biblioteca pase íntegramente a la Biblioteca Nacional de Lima, para formar en ella la Sala “Raúl Porras Barrenechea”, con todos mis libros indivisiblemente, como el fondo Angrand de la Biblioteca de París, y que aparezca en catálogo especial en el Boletín de ella» (Trillo, 2017, p. 204). 96 Esta biblioteca, sin embargo, ha sufrido una serie de percances —como robos, filtraciones de agua y desalojo del local— luego de la venta al Gobierno Regional de Tacna en 2005 por 250 000 dólares, según reportes periodísticos. Entre 2011 y 2014, los libros permanecieron en cajas, lejos del alcance de los lectores. En febrero de 2014, la biblioteca fue reabierta al público pero luego fue nuevamente cerrada. Todavía hoy, más de diez años después del traspaso, la biblioteca carece de un inventario completo. 97 «Nuevo donativo de libros hace el Dr. Luis E. Valcárcel», El Comercio, 23 de julio de 1968. Fernando Brugue Valcárcel compartió conmigo este y otros materiales citados más abajo sobre la biblioteca de su abuelo. En sus Memorias, Valcárcel ofrece algunos recuerdos sobre la formación de su biblioteca: «Tuve la ocasión de conseguir valiosos libros antiguos en el Cusco, gracias a las compras que realicé a un vendedor muy particular de nombre Hermosillo. Se trataba de un tontiloco cusqueño que obtenía, quién sabe de dónde, ediciones únicas de obras importantes, como la primera de los Comentarios Reales de Garcilaso de la Vega, fechada en 1609, uno de los pocos ejemplares que existe en el mundo y que recientemente doné a la Biblioteca Nacional. Cuando tenía interés en un libro no se lo adquiría directamente, sino que le compraba tres o cuatro más con el fin de disimular mi afición por el primero, ya que él entendía bien de negocios y al darse cuenta de mi interés subía los precios. En conjunto, los libros resultaban baratos y se trataba de obras originales» (Valcárcel, 1981, p. 183). 98 Fernando Brugue Valcárcel me dio la cifra de 8000 títulos. El inventario que me mostraron en el Museo incluía 4442. Carlos Calderón, funcionario a cargo de la biblioteca del Museo en 2014, me dijo que eran 15 000 libros. Valcárcel, según Fernando Brugue, había querido donarlos al Museo de la Cultura Peruana, pero optó por el Museo de la Nación debido a la ubicación del primero en una zona considerada poco 213

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