84 Según María Angeles Sabor Riera (1974), la Biblioteca Pública se formó con fondos que habían pertenecido al obispo Manuel Azamor y Ramírez, a los jesuitas expulsados de Córdoba y a los conspiradores ejecutados en Córdoba a mediados de 1810, junto a algunas donaciones menores. Coincide con Groussac en señalar que su patrimonio original no superaba los 4000 volúmenes. A finales de la década de 1820 llegaba a 20 000, pero al finalizar el gobierno de Rosas había descendido a unos 15 000. 85 Señala también Sabor Riera (1974) que en vísperas de la caída de Rosas, aparte de la Biblioteca Pública, el otro establecimiento que permitía acceso a los impresos era la Sala de Comercio de Buenos Aires, utilizada fundamentalmente para la consulta de periódicos. Por otra parte, el censo de 1887 ya registraba la existencia de 98 librerías en Buenos Aires. Debe tenerse en cuenta también, de todos modos, que luego de la caída de Rosas se conformaron otras bibliotecas públicas. Estas crecieron lentamente, sin llegar a competir abiertamente con las privadas. Nos referimos la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires —fundada en 1862 y distribuida entre sus facultades en 1885—, la de la Sociedad Rural (1866), la de la Sociedad Científica Argentina (1872), la de la Unión Industrial (1875) y la del Círculo Militar (1881). 178
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