VICENTE QUESADA, LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE BUENOS AIRES Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESPACIO PARA LA PRÁCTICA Y SOCIABILIDAD DE LOS LETRADOS Pablo Buchbinder LOS INICIOS DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE BUENOS AIRES En 1893 Paul Groussac publicó un breve opúsculo en el que sintetizó la historia de la Biblioteca Nacional, en ese entonces bajo su dirección. El relato de Groussac (1967) mostraba dos aspectos salientes de la evolución de la institución. El primero de ellos era la debilidad que había arrastrado el proyecto de conformación de una amplia biblioteca pública para la ciudad de Buenos Aires, al menos hasta la década de 1870. El segundo era el vínculo que unía los orígenes de la biblioteca con las propuestas de extensión de la instrucción popular. La Biblioteca Pública, creada por la Junta Gubernativa de las provincias del Río de la Plata el 7 de setiembre de 1810 por iniciativa de su secretario, Mariano Moreno, había crecido durante sus primeros años fundamentalmente gracias a donaciones de figuras reconocidas de la sociedad porteña, dueños, a su vez, de frondosas bibliotecas privadas. La antigua biblioteca del obispo Manuel Azamor y Ramírez y las de José Luis Chorroarín, Manuel Belgrano, la esposa de Manuel de Labardén, el doctor Julián Segundo de Agüero y el protomédico Miguel O. Gorman habían constituido el grueso del patrimonio sobre el que se había conformado la institución. En este marco, la acción de los gobiernos y funcionarios estatales había permanecido en un discreto segundo plano (Sabor Riera, 1974, p. 39)84. Groussac procuraba llamar la atención sobre las dificultades que la empresa de construcción de la Biblioteca Pública había experimentado, sobre todo desde la década de 1820. Subrayaba así que, según el registro 158
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